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María Claudia Lacouture

María Claudia Lacouture: Bilingüismo, una brecha que se agranda

María Claudia Lacouture expresa que, en medio de las situaciones que vive el país, el ingreso de extranjeros ha aumentado, pero los prestadores turísticos bilingües son escasos.

Las cifras del turismo continúan en aumento tras la pandemia, a pesar de la recarga impositiva que le significó al sector la reforma tributaria y el retiro de casi todos los beneficios que recibió para su recuperación o que tenía desde antes para su posicionamiento.

Factores como el hecho de tener una oferta muy amplia, con extraordinaria diversidad cultural y geográfica, la circunstancia de tener un país más seguro en el ámbito rural tras los acuerdos de paz (aunque ha desmejorado bastante) y la devaluación del peso han impulsado el ingreso al país de más turistas extranjeros, principalmente de Estados Unidos, desde donde provienen cerca del 25% de los contabilizados por las cifras oficiales.

¿Qué sería si lográramos tener una apuesta de país ambiciosa que permitiera darle a la competitividad la prioridad que tanto se pregona pero que no se aplica en el país? Hoy vemos que tenemos varios pendientes y dentro de estos el contar con bilingüismo, que en lugar de disminuir agranda las brechas.

En el último reporte publicado por EF Education First sobre el Índice del Dominio del inglés de 2022 Colombia ocupó el puesto 77 entre 111 países. Es muy preocupante estar en el grupo de los peores del mundo, pero lo es más el hecho de que en 2018 éramos el puesto 60 y en 2019 caímos al 68, lo cual muestra cómo descendemos por un peñasco sin adoptar correctivos y cómo perdemos competitividad en momentos en que pretendemos ser una potencia regional de turismo. ¿Será que estamos condenados al monolingüismo?

En Latinoamérica, Colombia se encuentra en el puesto 17 entre 20 países evaluados. Argentina es líder de la región, en el puesto 30 de la escala global y dentro del grupo de nivel “alto” de inglés.

Para revertir esa situación se necesita una política nacional, una reacción generalizada contundente y de largo plazo, más allá del proyecto de ley que ha presentado el senador Zabarain que hace trámite en el Congreso de Colombia y con el cual se propone reforzar la política de fomento al bilingüismo para recortar el rezago que tiene el país. La ponencia busca materializar la modificación de las normas que existen en materia de educación y crear criterios homogéneos para todos los programas de educación superior en términos de formación para la enseñanza y el aprendizaje de una segunda lengua.

Que los colombianos sean bilingües debe ser una política de Estado que obligue el aprendizaje en todos los colegios y deje de ser un privilegio de pocos. Y merece el esfuerzo de todos, como el aporte que hace la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, que capacita a 4.000 jóvenes en inglés con aportes de la Fundación Buffet. Aunque es un esfuerzo grande es solo un grano de arena en el desafío de hacer un país más competitivo y de potencializar las oportunidades.

Superar las barreras culturales y lingüísticas requiere de una inversión sostenida en educación y formación. Es fundamental que se brinden recursos adecuados a los docentes, se promueva la enseñanza de calidad, se fomente la motivación de los estudiantes para aprender un segundo idioma y haya más intercambios y cooperación.

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