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¿Pasaportes en riesgo? Excanciller Sarabia alerta sobre fallas en nuevo modelo estatal

Renuncia de Laura Sarabia a la Cancillería reabre debate sobre el nuevo modelo de pasaportes y genera dudas sobre la preparación de la Imprenta Nacional.

En medio de la controversia generada por el cambio en el modelo de expedición de pasaportes en Colombia, la entonces canciller, Laura Sarabia, presentó su renuncia el pasado 3 de julio. En una carta dirigida al presidente Gustavo Petro, la exfuncionaria expresó discrepancias frente a decisiones recientes del Gobierno Nacional, marcadas por cuestionamientos técnicos y jurídicos.

La salida de Sarabia ocurre mientras se avanza en la transición para que, a partir del 1° de septiembre, la Imprenta Nacional asuma la producción de pasaportes, tras la decisión del Gobierno de no renovar el contrato con Thomas Greg & Sons, empresa que ha prestado el servicio por más de una década. Esta determinación fue respaldada por el presidente bajo el argumento de recuperar la soberanía estatal en procesos estratégicos. (Gobierno firme en no renovar contrato con Thomas Greg: ¿Qué pasará con los pasaportes?)

"Están improvisando y eso dejará a Colombia sin pasaportes"

Pese a manifestar respaldo al principio de estatización del servicio, Sarabia expresó su preocupación sobre la implementación del nuevo esquema. En declaraciones posteriores a su renuncia, advirtió que la Imprenta Nacional aún no cuenta con las condiciones logísticas, técnicas ni operativas necesarias para asumir por completo el proceso sin afectar el servicio a los ciudadanos. (Cancillería: nuevo esquema para el proceso del pasaporte)

“Puedo decir con seguridad que bajo mi administración haré lo posible para que los colombianos no se queden sin pasaportes el 1° de septiembre. Estamos trabajando a toda marcha”, aseguró. Sin embargo, reiteró que desde la Cancillería se considera que la Imprenta Nacional “no está lista”, pues aún debe recibir maquinaria especializada, completar adecuaciones de infraestructura y fortalecer sus sistemas de seguridad e impresión.

Según la exfuncionaria, un cambio de esta magnitud “no se hace de la noche a la mañana” y requiere una transición planificada que garantice la continuidad del servicio público. Adicionalmente, enfatizó que la preparación de la Imprenta Nacional no es una responsabilidad exclusiva del Ministerio de Relaciones Exteriores, sino que involucra a varias entidades del Gobierno que deben coordinar esfuerzos para asegurar la viabilidad del nuevo modelo.

En medio de la incertidumbre y la presión, la Cancillería confirmó oficialmente que el nuevo modelo no podrá entrar en funcionamiento para la fecha anunciada previamente por el Gobierno. Así lo expresó en respuesta a un derecho de petición radicado por la senadora Angélica Lozano, quien puntualizó sobre el riesgo de una crisis institucional inminente.

De acuerdo con el documento, no existe un acuerdo firmado con Portugal —país al que se encargaría la impresión de los pasaportes en una fase inicial— ni un cronograma aprobado que permita garantizar su ejecución. A esto se suma, como se mencionó anteriormente, que la planta de producción nacional no se encuentra habilitada ni cuenta con la tecnología requerida para operar en los tiempos establecidos.

De firmarse el convenio con este país, se necesitarían al menos 35 semanas para iniciar la operación. Así mismo, no se han constituido las vigencias futuras que permitirían asegurar el presupuesto del nuevo contrato hasta 2030, lo cual pone en riesgo la continuidad del servicio.

La senadora Lozano fue enfática: “Están improvisando, y eso puede dejar a Colombia sin pasaportes”. Aseguró que, a menos de dos meses de finalizar el contrato actual con Thomas Greg & Sons, el Gobierno no ha formalizado ninguna alternativa jurídica ni operativa que permita garantizar el servicio a partir del 1° de septiembre.

La situación, calificada como crítica, afectaría directamente a millones de colombianos que requieren el documento para estudiar, viajar o realizar trámites en el exterior.

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Un proceso en el centro de la polémica

El proceso de contratación para la producción de pasaportes ha sido objeto de escrutinio en los últimos años. En 2023, la Cancillería declaró desierta una licitación abierta para adjudicar el contrato, argumentando falta de pluralidad de oferentes, lo cual generó una ola de demandas y acciones judiciales por parte de Thomas Greg & Sons, empresa que asegura haber cumplido todos los requisitos y denunció presuntas irregularidades en la decisión oficial. (Thomas Greg & Sons finaliza batalla legal por caso de pasaportes contra el Estado colombiano)

Desde entonces, el Gobierno insistió en que la producción debe volver al Estado, pero críticos de la medida alertan sobre la improvisación en la implementación. La renuncia de Sarabia reaviva el debate y pone de manifiesto las tensiones internas dentro frente a la ejecución de esta política. (Conflicto entre Cancillería y Thomas Greg & Sons deja en vilo la licitación de pasaportes)

Además de los retos técnicos, organizaciones ciudadanas y expertos en contratación pública pidieron mayor claridad sobre los costos, tiempos de implementación y mecanismos de control del nuevo sistema. Algunos sectores también advirtieron sobre el posible impacto en la confianza de los ciudadanos si se presentan retrasos o fallos en la entrega del documento.

La producción de pasaportes es una de las funciones más sensibles y estratégicas del Estado, ya que afecta directamente la movilidad internacional de los ciudadanos. Por ello, cualquier cambio en el modelo debe garantizar continuidad, seguridad y eficiencia.

A menos de dos meses para el traspaso de funciones, el Gobierno aún tiene el reto de asegurar que la Imprenta Nacional esté plenamente habilitada para cumplir con los estándares internacionales exigidos para este tipo de documentos. La salida de Sarabia añade presión al Ejecutivo para actuar con rapidez, transparencia y rigor técnico, en un contexto marcado por la desconfianza y la alta demanda de servicios consulares.

Relevo en la Cancillería

Tras oficializar su renuncia en una reunión con el presidente Petro, Sarabia confirmó que el proceso de empalme comenzará el próximo 8 de julio. La viceministra de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, asumirá temporalmente el cargo como canciller encargada, mientras se designa oficialmente a un nuevo titular.

“Hoy finalmente puedo decir que mi tiempo en el Gobierno ha terminado”, declaró Sarabia al cerrar su gestión. Agradeció al presidente Petro por la oportunidad y aseguró que se retiraba “con la conciencia tranquila”, en medio de una coyuntura compleja que deja desafíos inmediatos para su sucesora.

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