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Nuevo modelo de pasaportes: Cancillería e Imprenta Nacional oficializan convenio

La Imprenta Nacional asume el reto de imprimir los pasaportes colombianos. ¿Qué dice el convenio firmado hasta 2034?

El pasado 18 de julio se "oficializó" un nuevo capítulo en la política de documentación e identidad de Colombia. A través de un convenio interadministrativo firmado entre la Cancillería y la Imprenta Nacional, el Estado asumirá de forma directa la expedición de pasaportes y etiquetas de visa colombiana, servicios que durante años estuvieron en manos de operadores privados. La medida, publicada en el Secop, marcaría un giro en favor de la soberanía tecnológica, el fortalecimiento institucional y la seguridad documental en el país.

La transición, sin embargo, se da en medio de tensiones logísticas y cuestionamientos técnicos. Hasta el 31 de agosto, la empresa Thomas Greg & Sons —proveedor histórico de la fabricación de pasaportes— continuará operando mientras la Imprenta Nacional se prepara para tomar el control total del proceso. Aunque el Gobierno ha reiterado su decisión de no renovar el contrato con dicho proveedor, el proceso avanza con lentitud y genera inquietud sobre la continuidad del servicio. (Gobierno firme en no renovar contrato con Thomas Greg: ¿qué pasará con los pasaportes?)

Un convenio a largo plazo sin mención al socio internacional

El convenio, firmado por Elvira Mercedes Salazar, secretaria general de la Cancillería, y Alba Viviana León, gerente general de la Imprenta Nacional, tiene una vigencia inicial hasta el 31 de diciembre de 2034, con posibilidad de prórroga hasta 2037. Bajo este acuerdo, la Imprenta Nacional será responsable del suministro, personalización, custodia y entrega de libretas de pasaporte y etiquetas de visa en las sedes que designe el Ministerio de Relaciones Exteriores. La ejecución del convenio dependerá de la disponibilidad presupuestal anual, por lo que las entidades deberán apropiar los recursos necesarios en cada vigencia fiscal para la firma de los contratos derivados.

Llama la atención que el documento no menciona a Portugal, país que fue anunciado por el Gobierno como socio estratégico de la Imprenta Nacional para este proceso. Esto ha abierto interrogantes sobre la participación internacional en el componente tecnológico del modelo, así como sobre el soporte operativo previsto para su implementación.

Capacidad técnica bajo la lupa y fecha límite en el horizonte

Uno de los puntos más sensibles del proceso es la capacidad técnica y operativa de la Imprenta Nacional. Durante la administración de la excanciller Laura Sarabia, se advirtieron limitaciones significativas en infraestructura, personal y tecnología, lo que motivó críticas públicas por una supuesta improvisación. ("Están improvisando y eso dejará a Colombia sin pasaportes")

Sin embargo, el convenio establece que la Imprenta certificó que cuenta con todos los insumos necesarios para cumplir con los estándares internacionales del servicio. Adicionalmente, se compromete a garantizar la seguridad, confidencialidad y trazabilidad de la información, un aspecto clave dada la sensibilidad de los datos biométricos de los ciudadanos. Esta declaración contrasta con afirmaciones previas de la misma entidad, que en días recientes había expresado su incapacidad operativa. (Imprenta Nacional rompe el silencio sobre los pasaportes: ¿está lista o no?)

Para poner en marcha el nuevo sistema, se definió un cronograma de implementación que finaliza el 31 de marzo de 2026. Este contempla, entre otros compromisos, la entrega de libretas personalizadas, la ejecución de un plan de capacitación, la constitución de garantías contractuales y la adopción de protocolos de calidad y seguridad de la información. La entrada en operación está prevista para el 1º de abril de ese año.

Mientras tanto, la supervisión del convenio estará a cargo tanto de la Cancillería como de la Imprenta Nacional, que deberán coordinar el seguimiento técnico, administrativo y financiero del proceso. En caso de controversias durante su ejecución, las partes podrán acudir a mecanismos de conciliación o instancias legales, tal como lo estipula el documento firmado.

Riesgos de continuidad y escenario de contingencia

Dado que a partir del 1.º de septiembre de 2025 no habría un operador habilitado para expedir pasaportes, y considerando los retrasos en la implementación del nuevo modelo, el Gobierno se vería obligado a contemplar escenarios de contingencia.

Una de las alternativas sería la declaratoria de urgencia manifiesta, una figura legal que permitiría a Thomas Greg & Sons continuar prestando el servicio de manera temporal, mientras se consolidan las condiciones técnicas y operativas del nuevo modelo estatal. Otra opción, prevista en el mismo convenio, es la posibilidad de que la Imprenta delegue la producción, personalización y distribución de libretas de pasaportes y visas a aliados estratégicos.

Estas salidas cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta que, según el cronograma oficial, la Imprenta asumirá formalmente la expedición a partir de abril de 2026.

Documento del convenio para la implementación del nuevo modelo de pasaportes

CONVENIO ENTE LA CANCILLERIA Y LA IMPRENTA

Convenio interadministrativo específico No. 001 de 2025, derivado del convenio No. 007 de 2025.

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