OPINIÓN

María Claudia Lacouture: los riesgos del fraude

En su nueva edición, María Claudia Lacouture menciona la dificultades que se han presentando por el fraude o falsificación de certificados de vacunación.

Hay que partir de la idea de que ningún pasaporte de vacunación por más tecnología que tenga será el arma que le gane la batalla a la Covid. Sin embargo, la implementación de esos pasaportes sanitarios se hace necesaria para facilitar la reactivación y la vuelta a la normalidad.

Y aunque es evidente el interés de todos los países por buscar una solución, la implementación de la medida presenta grandes desafíos y preocupaciones relacionadas a la protección de datos y a la veracidad de los certificados emitidos por las diferentes entidades de salud.

El carnet es importante siempre y cuando sea verdadera la vacunación. Cómo se logra que se obtenga un carnet real es el punto clave que se debe buscar. Y los colombianos no debemos permitir que se juegue con la salud de otros al no vacunarse, y además presentar certificaciones fraudulentas. Debe también haber censura y sanción. Si no se quiere vacunar que no se vacune, pero tampoco ponga en peligro a los demás.

Es bien sabido que existe un mercado negro de certificados de vacunación que encuentra como clientes a ese grupo de la población que quiere seguir una vida normal sin tener que aplicarse las dosis de la vacuna. Ante ello los gobiernos deben tomar acciones contra los documentos falsos antes de emitir un pasaporte, que a pesar de proporcionar cierta libertad a las personas no los eximirá de presentar una prueba negativa antes de subirse a un avión.

El aspecto tecnológico y la sinergia entre las medidas mundiales es otro de los grandes retos y obstáculos a enfrentar y al respecto la misma Unión Europea admite que no es un proceso fácil, por el contrario, muy complicado, ya que requiere de un entendimiento global.

Hasta el momento lo que se está observando son grandes discrepancias que atentan contra la viabilidad de los diversos sistemas de control y que se reflejan en los aeropuertos con largas filas, viajeros en estado de incertidumbre mostrando sus certificados de vacunación, códigos QR y pruebas negativas de diversa índole.

En Colombia se mantuvo una postura respetuosa de la decisión y autonomía de cada ciudadano de querer ser inmunizado o no hasta la publicación de la Resolución 1687, la cual impone protocolos más exigentes para eventos masivos con aforo completo.

Este anuncio abre el debate sobre la obligatoriedad o no de la vacuna, de la protección de los derechos colectivos sin restringir otros, sin olvidarnos de la protección de datos y la privacidad, pues el tener que declarar que ha recibido una vacuna puede verse como una posible infracción a la privacidad de una persona que tiene que compartir datos médicos personales con el funcionario y la organización que necesita verificar esta información.

Definitivamente, el saber que las personas alrededor de uno están vacunadas genera cierta confianza que facilita el proceso de volver a la normalidad que tanto se necesita, y en ese caso el carnet es un buen mecanismo para seguir avanzando en el Plan Nacional de Vacunación. Que todos busquemos el bien común no el personal, el cual solo se logra con la vacunación masiva, real y no con la falsificación de certificaciones y pruebas fraudulentas que nos ponen en riesgo a todos.

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