OPINIÓN

María Claudia Lacouture: Hay que prepararse para un arranque lento

Si queremos que arranque el turismo, lento, pero que arranque, no podemos bajar la guardia y ser proactivos y entusiastas: María Claudia Lacouture.

El turismo en nuestro país aún no ha arrancado realmente. Se estima que en enero hubo una informalidad de más del 50% en el sector, una ocupación hotelera de 30.4% (-27%) y las aerolíneas registraron un incremento del 60% en promedio después de la segunda semana del mes, mientras las agencias de viajes reportaron una variación de ingresos nominales de -61.2% para diciembre 2020, lo que muestra una recuperación de 22,5 puntos porcentuales respecto a septiembre, sin embargo, debemos tomar estas cifras como un punto de quiebre para llevar al sector a recuperarse de forma consistente y a largo plazo.

Y es que existe una creciente ola de optimismo, propiciada por un esperado aumento del índice de vacunación, la reducción en las tasas de trasmisión del virus y las restricciones. Y hay muchos potenciales turistas que no perdieron su poder adquisitivo y su capacidad de gasto y que, además, han ahorrado al no poder gastar en lo que más les gusta: viajar, comer fuera, hacer compras, etc.

Sin embargo, también hay que reconocer que coexiste un importante número de personas que dudan de la viabilidad de una verdadera temporada turística en las vacaciones de mitad del año, por lo que debemos impulsar desde ya ésta que se avecina, con tiempo para aprovechar los que están listos a viajar y conquistar a los indecisos.

¿Qué hacer para lograrlo? 

  • Garantizar seguridad al turista (bioseguridad y física), con sensibilización y coordinación permanente entre los destinos, empresas, aeropuertos, proveedores de servicios, compartir los protocolos, intentar estándares mínimos y establecer un trabajo conjunto, alineado y coherente que permita mostrar cadena articulada.
  • Continuar el apoyo económico a las empresas: dotar de liquidez a las empresas para cubrir sus obligaciones (diferimiento impuestos y obligaciones tributarias o sociales, créditos con periodos de gracia, apoyo al empleo, etc.)
  • Proveer de herramientas tecnológicas, copago, a las empresas y fomentar su promoción en los canales de venta a nivel nacional e internacional
  • No más restricciones. Sí al PCR, pero no a las cuarentenas. No hay cómo resistir otra.
  • Fuerte campaña de promoción interna, incluyendo incentivos de descuentos dentro de la cadena turística, como la propuesta por Avianca con algunos destinos nacionales.
  • Fomentar la sostenibilidad en las empresas hacia una economía circular, considerar a todos los actores relevantes, a la población residente, a las empresas turísticas y los turistas, de quienes se esperaría una mayor atención en términos de prácticas verdes, sostenibles y circulares durante sus vacaciones. Eso es clave para la transición que se requiere.
  • Fortalecer las campañas de promoción internacional en los destinos prioritarios que seguramente habrán avanzado en la vacunación para la próxima temporada vacacional el verano de 2021, aprovechando el interés de los turistas por espacios al aire libre, más amplios y naturales.
  • Fomentar más conectividad aérea.

La Organización Mundial del Turismo cree que volver a los niveles de 2019 podría tardar entre dos y cuatro años. IATA ya descarta que pueda haber buenas noticias en 2021 y que no habrá señales positivas hasta 2022 porque los costos se han disparado con las restricciones y las inversiones que ha habido que hacer. Urge una nueva definición de los modelos de negocio que actúan en el sector, toda vez que los pronósticos a nivel nacional e internacional apuntan hacia una recuperación más lenta de lo previsto.

El panorama abre un abanico de oportunidades y las tendencias obligan a apostar al desarrollo sostenible y a la articulación del turismo circular. El desarrollo turístico en nuestros principales destinos costeros ha causado gran impacto por la urbanización descontrolada, la llegada masiva de visitantes sin que exista la infraestructura adecuada ni una cultura sostenible.

La formación sigue siendo clave para adaptarnos a un nuevo modelo, es fundamental que la industria siga invirtiendo en innovación, capacitación e investigación, mejor uso de recursos de fuentes renovables, con el menor impacto posible en el medio ambiente.

Pero como se trata de un proceso de transición que se tiene que dar progresivamente, primero hay que atraer a los visitantes, que luego de un año de pandemia, plagado de incertidumbre, confinamientos, restricciones a la movilidad, cancelaciones de viaje y extremas medidas de prevención de contagios, es más que obvio que aún no sientan la confianza suficiente para viajar, aunque quieran hacerlo.

Lo cierto es que la pandemia aún no termina y la temporada de Semana Santa se ve amenazada por la previsible ocupación baja, ante esto las empresas turísticas han diseñado una serie de paquetes más económicos y asequibles a los turistas, aunque no puede ser un esfuerzo solitario: los gobiernos regionales y el nacional están llamados a poner todo de su parte para los esfuerzos que hace el sector privado.

Si queremos que arranque el turismo, lento, pero que arranque, no podemos bajar la guardia y ser proactivos y entusiastas, poniendo en marcha cada uno de los ocho temas mencionados, aunados por un trabajo público-privado para que en las vacaciones de junio tengamos turistas nacionales e internacionales en nuestro país.

Notas de Tapa