OPINIÓN

Lacouture: turismo comunitario para la conservación, cultura y economía

María Claudia Lacouture explica que el turismo comunitario, rural y sostenible podrían ser opciones potenciales para el desarrollo económico del país.

María Claudia Lacouture comentó que la conservación del medio ambiente y activa participación de la comunidad local en la gestión turística y su desarrollo económico: una combinación de virtudes que figuran entre las más anheladas por cualquiera de los principales actores del turismo responsable y que son la columna vertebral del denominado turismo comunitario.

Esta es una modalidad que en América Latina se está desarrollando desde finales del siglo XX en zonas rurales; y que por lo general está a cargo de comunidades indígenas y campesinas casi siempre asesoradas o al menos alentadas por autoridades gubernamentales, centros educativos y ONGs.

Turismo comunitario, turismo rural, turismo sostenible y de desarrollo local son palabras claves en esta actividad que, en definitiva, surge entre las opciones para reducir la pobreza en zonas deprimidas como una herramienta viable y esperanzadora, sin afectar al medio ambiente.

Se trata de la creación de pequeños negocios económicamente viables, una forma de turismo que busca no reproducir los problemas del turismo clásico y que no solo mejora la calidad de vida de la gente que actúa de anfitriona, sino también cuida los recursos naturales y culturales preservando la identidad étnica, los valores y la historia de las culturas autóctonas.

Turismo comunitario se denomina a la oferta de servicios turísticos por parte de una comunidad organizada que participa, se beneficia y se involucra en los diferentes eslabones de la cadena, un nicho que brinda beneficios para minimizar los impactos negativos; al tiempo que contribuye a que los miembros de poblaciones locales se involucren en la protección de su patrimonio cultural y natural, además de sacar provecho de forma directa de la actividad turística que se genera.

El turismo comunitario está estrechamente ligado al concepto de la sostenibilidad y a la ruralidad, se perfila como una respuesta al turismo masivo que se disparó en las últimas décadas del siglo pasado, como consecuencia de los impactos negativos que se estaban generando contra los recursos naturales, las tradiciones culturales de las localidades, su la tranquilidad y sus hábitos de vida.

Pero también deben estar disponibles las herramientas que permitan hacerlo de forma sostenible. No se trata de simplemente entregar el mando y el desarrollo del turismo a quienes están en el territorio, deben contar con conocimiento, formación, debida asistencia y aliados idóneos.

A su vez, deben tener parámetros, normas y guías que le permitan construir un turismo comunitario sostenible y evitar la informalidad, la improvisación y la anarquía.

Los turistas que optan por este tipo de destinos procuran experiencias distintas y culturas diferentes en lugares atípicos, donde pesan más el respeto por la historia y las costumbres, la tranquilidad, el bienestar y la convivencia en armonía, donde prevalezca la contribución social, la interacción cultural, el contacto con la naturaleza, la búsqueda de experiencias profundas.

Las nuevas tendencias favorecen a los países de menor desarrollo que cuentan con abundantes paisajes naturales, rurales, diversidad de flora y fauna, áreas naturales vírgenes o poco alteradas.

Con los acuerdos de paz se establecieron algunos lineamientos para el desarrollo del turismo comunitario para promover la economía de las poblaciones vulnerables, principalmente en lugares ubicados en las zonas de conflicto, establecer cadenas, emprendimientos participativos que contribuyan a generar empleo e ingresos y a la consolidación de los destinos a través de productos turísticos diferenciados, competitivos y sostenibles en comunidades generalmente vulnerables.

Para lograrlo se necesitan comunidades organizadas, un inventario histórico y cultural, buenas prácticas de sostenibilidad, vocación turística, ambientales y sociales. Es fundamental establecer los eslabones en la cadena de valor: prestadores de servicios turísticos, alojamientos, transporte, gastronomía, guías.

Podría interesar: ProColombia: múltiples beneficios de las Narrativas Regionales

Deja tu comentario

Notas de Tapa

<