La decisión del gobierno de Estados Unidos de sancionar al presidente Gustavo Petro y a su círculo más cercano provocó una sacudida política cuyas repercusiones podrían sentirse también en el turismo y en las relaciones bilaterales.
El efecto de Gustavo Petro: ¿cómo impacta al turismo la inclusión del presidente en la Lista Clinton?
La sanción de Estados Unidos a Gustavo Petro abre un nuevo capítulo de tensión diplomática con posibles efectos en el turismo y la movilidad de los colombianos.
La inclusión de Gustavo Petro en la 'Lista Clinton' genera incertidumbre en sectores estratégicos como el turismo y la inversión extranjera.
Aunque no existe un veto directo para los viajeros colombianos, el nuevo contexto podría traducirse en controles migratorios más estrictos y un clima de incertidumbre en el sector.
Una medida sin precedentes
El viernes 24 de octubre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó en la llamada Lista Clinton, administrada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), al presidente Petro, a su hijo Nicolás Petro, al ministro del Interior Armando Benedetti y a la primera dama Verónica Alcocer.
Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, “desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a su nivel más alto en décadas”. En la red X (Twitter), la entidad afirmó que “el presidente Petro ha permitido el florecimiento de los carteles de la droga y se ha negado a detener esta actividad”.
La medida, que asocia a los sancionados con actividades relacionadas con el narcotráfico, se interpreta como parte de una nueva etapa en la política antidrogas de Washington.
Escalada diplomática entre Bogotá y Washington
El anuncio llegó tras semanas de tensiones entre Petro y el expresidente Donald Trump, quien lo acusó públicamente de ser “el líder del narcotráfico en Colombia”.
El mandatario colombiano respondió en redes: “La amenaza de Bernie Moreno se cumplió: yo, mis hijos y mi esposa entramos a la lista OFAC. Luchar contra el narcotráfico durante décadas y con eficacia me trae esta medida del gobierno de la sociedad que tanto ayudamos para detener sus consumos de cocaína”.
A su vez, la Cancillería calificó las declaraciones de Trump como “una amenaza directa a la soberanía nacional”, después de que el republicano advirtiera que suspendería subsidios a Colombia y podría “cerrar” operaciones vinculadas con el narcotráfico “no de forma amable”.
El clima diplomático se tornó aún más tenso tras denuncias del gobierno colombiano sobre presuntas maniobras militares estadounidenses en el Caribe que habrían causado la muerte de un pescador colombiano.
Repercusiones para el turismo y la movilidad
Aunque las sanciones apuntan al presidente y su entorno, su peso político y simbólico podría extenderse a otros ámbitos. En materia turística y migratoria, se anticipa un aumento del escrutinio por parte de las autoridades estadounidenses.
La inclusión del jefe de Estado en la Lista Clinton no implica un veto automático para viajar o solicitar visa, pero sí podría traducirse en revisiones más exhaustivas, especialmente para quienes tengan vínculos financieros o contractuales con personas o entidades afectadas. También es posible que se endurezcan los procedimientos en aeropuertos y aduanas, como reflejo del deterioro de la relación bilateral.
Además, cualquier individuo o empresa que mantenga relaciones comerciales con un sancionado corre el riesgo de enfrentar penalizaciones, lo que genera un efecto inmediato de cautela en los sectores financiero y empresarial. Esto podría debilitar la confianza de inversionistas y socios internacionales.
En este escenario, María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), advirtió: “Son millones de empleos que dependen del comercio, la inversión y el turismo”.
Impacto reputacional y económico
Más allá del aspecto jurídico, las sanciones de la OFAC suelen tener consecuencias devastadoras en el plano reputacional. Expertos describen este tipo de medidas como una “muerte civil”, quienes figuran en la lista quedan excluidos del sistema financiero internacional y pierden acceso a créditos o relaciones comerciales legítimas.
El aislamiento económico viene acompañado de un deterioro de la imagen internacional, lo que erosiona la confianza de aliados y socios estratégicos. En el caso colombiano, la medida llega en un momento crucial, cuando el país intenta impulsar la recuperación del turismo receptivo y proyectarse como un destino seguro y estable.
Si la crisis se prolonga, el distanciamiento entre Bogotá y Washington podría afectar la percepción de Colombia como socio confiable, generar inquietud entre los viajeros y obstaculizar acuerdos bilaterales en seguridad y cooperación.
La inclusión de Gustavo Petro en la Lista Clinton constituye uno de los episodios más delicados en la relación entre ambos países en las últimas décadas. Trascendiendo debate político, Colombia enfrenta ahora el reto de preservar su estabilidad institucional y su reputación internacional, factores decisivos para mantener la confianza en sectores como el turismo, la inversión y el comercio exterior.
Mientras el gobierno analiza las consecuencias diplomáticas de la sanción, la industria turística observa con cautela un escenario incierto, donde las repercusiones podrían ir mucho más allá del ámbito político
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