El turismo colombiano necesita seguridad, infraestructura, competitividad, formalización, inversión y una política de Estado que trascienda los gobiernos para aprovechar su potencial hacia 2030. Esa fue la visión compartida por cinco gremios durante el Panel CTUR — Prioridades del Turismo: Visión del Sector, realizado en el 30° Congreso Nacional de Anato. (Anato celebra los 30 años de su Congreso Nacional de Agencias de Viajes y Turismo)
Congreso Nacional de Anato: gremios trazan prioridades a 2030
El CTUR reunió a cinco gremios para definir las prioridades del turismo hacia 2030: seguridad, competitividad, infraestructura, inversión y formalidad.
Ángela María Díaz, directora ejecutiva de Acolap; Camilo Ospina, presidente de Asobares; Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato; José Andrés Duarte, presidente de Cotelco; Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato y Paula Bernal, country manager Colombia de IATA.
En pocas palabras
- Prioridades del turismo: Gremios identificaron seguridad, competitividad, infraestructura, inversión y formalidad como ejes clave para el sector hasta 2030.
- Visión sectorial: Representantes de Anato, IATA, Cotelco, Acolap y Asobares debatieron sobre la necesidad de articulación público-privada y medidas para estimular los viajes.
- Propuestas clave: Se plantearon revisar impuestos aéreos, mejorar infraestructura, incentivar la inversión en parques temáticos y potenciar la vida nocturna para atraer turistas.
Representantes de Anato, IATA, Cotelco, Acolap y Asobares coincidieron en que el crecimiento de la actividad dependerá de mejores condiciones para la inversión, mayor articulación público-privada y medidas que estimulen los viajes dentro y hacia Colombia. Desde sus respectivos segmentos, trazaron las prioridades que consideran determinantes para los próximos cuatro años.
Seguridad e infraestructura para crecer en turismo
Para Paula Bernal, country manager Colombia de IATA, la aviación tiene tres grandes prioridades hacia 2030: competitividad, infraestructura aeroportuaria y sostenibilidad. El punto de partida es un mercado que cerró 2025 con más de 56 millones de pasajeros y que, según las cifras expuestas, ha ampliado considerablemente su alcance entre la población colombiana.
Actualmente, el 75% de los usuarios del transporte aéreo pertenece a los estratos 2 y 3, mientras que el 96% de los turistas extranjeros que visitan Colombia llega por avión. Para Bernal, estas cifras evidencian que volar dejó de ser un servicio asociado exclusivamente a determinados segmentos socioeconómicos.
No obstante, uno de los obstáculos está en los costos. Los impuestos y tasas representan cerca del 30% del valor de un tiquete nacional y más del 50% de uno internacional. Bernal recordó además que el transporte aéreo y el combustible de aviación están gravados con IVA del 19%, por lo que planteó revisar estas cargas junto con el Gobierno y el Congreso.
A este escenario se suma la necesidad de adecuar la infraestructura al crecimiento de la demanda. El Dorado, Cartagena, Cali, Barranquilla y José María Córdova tienen sobre la mesa proyectos, inversiones o decisiones relacionadas con su ampliación y desarrollo. Entre ellos, El Dorado ocupa un lugar decisivo debido a su incidencia sobre el funcionamiento de toda la red aérea nacional.
El aeropuerto bogotano gestiona actualmente alrededor de 74 operaciones por hora. De acuerdo con un estudio citado por IATA, la aplicación de 23 recomendaciones podría llevar esa cifra a unas 90 operaciones por hora sin necesidad de una tercera pista, con medidas cuya ejecución de mayor plazo tomaría alrededor de 36 meses. El objetivo es aumentar no solo el volumen, sino también la calidad del servicio para los pasajeros.
La seguridad fue igualmente prioritaria para José Andrés Duarte, presidente ejecutivo de Cotelco, quien la consideró una condición indispensable para recuperar la confianza de viajeros nacionales e internacionales. En este punto incluyó tanto la posibilidad de recorrer los territorios con tranquilidad como la atención de las alertas internacionales de viaje que afectan la percepción de Colombia.
A ello sumó carreteras, aeropuertos, servicios migratorios y conectividad terrestre, junto con una discusión sobre los costos operativos de una industria que funciona las 24 horas. En alojamiento, centró la atención en la informalidad y reclamó condiciones equivalentes para todas las modalidades y plataformas que participan en el mercado.
Para Cotelco, la discusión va más allá de la competencia entre establecimientos: la formalización incide directamente en la seguridad, la calidad, la sostenibilidad, la generación de empleo y la convivencia en los destinos. Por ello, Duarte respaldó la coexistencia de las diferentes tipologías de alojamiento siempre que cumplan la regulación vigente.
Inversión y experiencias para ampliar la oferta
Desde la industria de parques y atracciones, Ángela María Díaz, directora ejecutiva de Acolap, señaló que Colombia ya cuenta con una posición relevante en América Latina: ocupa el tercer lugar en oferta de parques temáticos y el sexto en atracciones, según las cifras mencionadas durante el panel.
El siguiente paso, sostuvo, requiere seguridad, competitividad, sostenibilidad, inversión y mayor integración con hoteles y agencias de viajes. Esta última resulta especialmente importante para comercializar la oferta en mercados cercanos como Perú, Ecuador, Chile, Panamá y Centroamérica, donde Colombia puede competir por el segmento de viajes familiares.
Díaz también reclamó incentivos para la inversión en parques y atracciones, ante los elevados costos de importar equipos que no se fabrican en Colombia. Como referencia, indicó que un parque de Bogotá ha destinado más de US$ 35 millones en los últimos tres años a su renovación y recordó que este tipo de proyectos exige inversiones considerables para competir con referentes internacionales.
La oportunidad no se limita a nuevas atracciones. El entretenimiento activo, la gastronomía, la tecnología, la gamificación y las experiencias educativas pueden ampliar la manera de vivir estos espacios e incorporarlos a congresos, eventos y actividades de bienestar. Díaz citó, además, un estudio según el cual los parques temáticos son la tercera opción que consideran los colombianos para divertirse, después del cine y los restaurantes.
Esa búsqueda de nuevas experiencias conectó con la visión de Camilo Ospina, presidente de Asobares, quien puso sobre la mesa el valor de la música, la cultura, la gastronomía, las ferias, los festivales y la vida nocturna para aumentar el gasto y, especialmente, la permanencia de los visitantes.
“Tenemos un gran desafío que es ganar tiempo con el turista”, afirmó. Para Ospina, las agencias pueden incorporar a sus paquetes más alternativas entre las 6:00 p. m. y las 3:00 a. m., de manera que la actividad nocturna se traduzca en más noches de alojamiento, consumo y oportunidades para otros prestadores turísticos.
Como ejemplo mencionó Mi Destino, Tu Noche, una iniciativa que reúne cerca de 1.500 planes en 14 ciudades, con opciones que van más allá de la rumba e incluyen recorridos nocturnos, gastronomía, arte y música. También planteó aprovechar conciertos y grandes acontecimientos culturales para conectar la actividad principal con experiencias antes y después de cada evento.
En materia tributaria, Ospina pidió revisar las cargas que enfrentan los negocios gastronómicos y de entretenimiento y propuso llevar a cero el impuesto al consumo, particularmente como medida de apoyo para los departamentos afectados por el reciente sismo.
Política de Estado, Fontur y formalización
Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato, situó como prioridad una política turística de Estado capaz de trascender los periodos presidenciales. Recordó que los 30 años del Congreso coinciden con las tres décadas de la Ley 300 de 1996, una trayectoria que refleja el trabajo público-privado que ha acompañado la evolución de la actividad en Colombia.
En ese propósito, Fontur tendría un papel central. Cortés pidió que Gobierno y sector privado definan las necesidades de cada destino en infraestructura, competitividad y promoción, considerando que buena parte de los recursos administrados por el Fondo proviene de la contribución parafiscal pagada por los empresarios turísticos.
La dirigente también defendió a Colombia como marca para la promoción internacional, independientemente de los lemas que adopte cada administración. A su juicio, el reconocimiento que ha ganado el país debe acompañarse de continuidad promocional y del trabajo comercial que realizan las empresas en los mercados internacionales.
Dentro de esa cadena, reivindicó el papel de las agencias de viajes como articuladoras de aerolíneas, hoteles, parques, gastronomía, entretenimiento y otros servicios. Según las cifras mencionadas durante el panel, el país registra alrededor de 12.500 agencias de viajes y operadores en las distintas categorías correspondientes del Registro Nacional de Turismo.
La tecnología aparece como otra variable de esa transformación. Cortés señaló que la inteligencia artificial puede agilizar tareas, favorecer la personalización y elevar la productividad de las agencias, siempre con la rentabilidad como parte de la ecuación. Sin embargo, recordó que el turismo conserva un componente esencialmente humano: guerras, fenómenos geopolíticos, desastres naturales y otras contingencias hacen que la confianza y el acompañamiento profesional cobren todavía más valor para el viajero.
Al cierre, los cinco representantes condensaron en una petición su prioridad para el nuevo Gobierno. Asobares pidió ganar tiempo de estadía a través de más experiencias; Anato, seguridad; Cotelco, una política turística de Estado; Acolap, estímulos a la demanda para que los colombianos vuelvan a viajar por el país; e IATA, revisar impuestos y tasas para reducir su incidencia sobre las tarifas aéreas. Cinco solicitudes que convergen en un mismo objetivo: crear mejores condiciones para que el turismo genere más actividad económica, empleo y desarrollo en los territorios.

