La Encuesta Mensual de Alojamiento (EMA) elaborada por Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) para agosto de 2025 revela un panorama mixto para la hotelería colombiana. Aunque la ocupación hotelera nacional se mantiene estable frente al año anterior, los ingresos reales presentan caídas sostenidas que impactan la rentabilidad, en un contexto en el que los salarios reales continúan al alza y presionan las finanzas de los establecimientos.
Ocupación hotelera sin grandes cambios y con alertas por baja rentabilidad
Según el DANE, la ocupación hotelera en Colombia se mantuvo estable entre enero y agosto de 2025, aunque continúa una leve tendencia a la baja.
El sector hotelero mantiene su ocupación hotelera, pero pierde dinamismo frente a 2023 y 2022, según datos del DANE.
Ocupación hotelera nacional y motivos de viaje
En agosto de 2025, la ocupación hotelera se ubicó en 52.1%, un nivel similar al de 2024. El ocio se consolidó como el principal motivo de pernoctación, aportando 30.7% al total nacional. Sin embargo, esta estabilidad general esconde importantes desequilibrios regionales.
En el acumulado enero-agosto de 2025, frente al mismo periodo de 2024, varias zonas del país registraron retrocesos en ocupación. La Amazonía fue la región más golpeada, con una caída de 8.6%, seguida de Bogotá, el Caribe y Antioquia, lo que evidencia que la recuperación del turismo no ha sido homogénea en el territorio nacional.
Las diferencias en la composición de la demanda también son notorias. En Bogotá, el viaje de negocios sigue siendo predominante y aportó 32.2% a la ocupación en agosto. En contraste, destinos de sol y playa como Cartagena y San Andrés mantienen una clara concentración en viajes de ocio. Cartagena, por ejemplo, alcanzó una ocupación de 68.6%, impulsada casi exclusivamente por este tipo de turismo. (Colombia, firme protagonista del turismo de sol y playa)
Ingresos, empleo y salarios: tensiones para los establecimientos
La EMA evidencia un escenario de contracción en los ingresos hoteleros, que se combina con aumentos salariales y un leve ajuste en el empleo. En agosto de 2025, los ingresos reales disminuyeron 4.5 % frente a agosto de 2024, mientras que el personal ocupado cayó 0.9% y los salarios reales aumentaron 5.0%.
En el acumulado enero-agosto, la tendencia es similar: ingresos reales con una baja de 2.1%, personal ocupado con una reducción de 0.8% y salarios reales con un incremento de 4.1 %.
Esta dinámica —ingresos decrecientes y salarios en ascenso— genera una presión directa sobre la rentabilidad de los establecimientos, especialmente en regiones donde la demanda turística se ha desacelerado. La Amazonía es un caso crítico: registró una contracción de ingresos acumulados de 19%, sumada a la caída en ocupación, un escenario que compromete la sostenibilidad de la oferta formal en zonas altamente estacionales y dependientes del turismo doméstico.
Tarifas y heterogeneidad regional
A pesar del deterioro en ingresos, las tarifas hoteleras muestran un comportamiento desigual según tipo de habitación y región. En el promedio nacional, la tarifa de acomodación sencilla aumentó 7.3% interanual en agosto de 2025 y 1.1% frente a julio. La tarifa doble creció 3.7% en la comparación interanual, aunque registró una leve caída mensual de 0.3%.
Algunas regiones, como Antioquia y Amazonía, presentan incrementos significativos en tarifas sencillas, mientras otras muestran ajustes mínimos o incluso descensos. Esto refleja estrategias de precios diferenciadas, con establecimientos intentando equilibrar la baja demanda con el aumento de costos operativos.
Lectura sectorial y llamado a la política pública
Dicho comportamiento del sector mantiene las alertas encendidas entre los gremios. Según José Andrés Duarte, presidente ejecutivo de Cotelco, “las cifras de la EMA evidencian la necesidad de contar con una política pública que impulse el turismo nacional, promueva la formalización y garantice condiciones equitativas para todos los actores del sector, de modo que el crecimiento se traduzca en desarrollo sostenible y empleo de calidad”.
Este llamado sintetiza dos desafíos estructurales:
- Reactivar la demanda interna, con estímulos que fortalezcan el turismo doméstico.
- Apoyar la sostenibilidad de la hotelería formal, que enfrenta mayores costos laborales en un entorno de ingresos debilitados.
La formalización, los incentivos a la demanda nacional y las acciones focalizadas en regiones rezagadas se perfilan como pilares clave para estabilizar la rentabilidad y proteger el empleo en el sector hotelero. (Cotelco: "El turismo nacional es el pilar que sostiene a la hotelería colombiana")
Temas relacionados

