El último informe Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial, publicado en junio de 2026, proyecta un crecimiento regional de 2,2% para América Latina y el Caribe en 2026, en un escenario marcado por una demanda interna débil y menor dinamismo de la economía mundial. (La herencia económica y turística del nuevo Gobierno Nacional)
¿Hacia dónde va la economía de Colombia? El Banco Mundial cambia la lectura para 2026
El Banco Mundial anticipa una economía colombiana más moderada en 2026, con un crecimiento de 2.3% y presiones inflacionarias persistentes.
La economía de Latinoamérica y el Caribe enfrenta un 2026 de contrastes, con menor crecimiento regional y diferencias cada vez más marcadas entre países.
En pocas palabras
- Economía colombiana: El Banco Mundial proyecta un crecimiento moderado de 2.3% para 2026.
- Inflación persistente: Se espera que las presiones inflacionarias continúen, requiriendo una política monetaria restrictiva.
- Caribe dinámico: La región caribeña muestra un crecimiento proyectado del 4% en 2026, impulsado por el turismo.
Dentro de ese panorama, sin embargo, las trayectorias por país y subregión son muy distintas. Mientras algunas economías sudamericanas se fortalecen y el Caribe se perfila como una de las subregiones más dinámicas de la región, países como México atraviesan una contracción y Colombia modera su ritmo de crecimiento antes de retomar impulso en 2027.
Colombia se enfrenta a un 2026 de transición
El Banco Mundial asegura que Colombia crecerá 2.3% en 2026, por debajo del 2.6% estimado para 2025, antes de acelerar gradualmente a 2.4% en 2027 y 2.7% en 2028.
El informe atribuye la desaceleración a una demanda interna aún débil y a presiones inflacionarias que ya se habían intensificado antes de la escalada del conflicto en Medio Oriente, lo que ha llevado a mantener una política monetaria más restrictiva de lo inicialmente previsto.
El alza de los precios del petróleo tiene, sin embargo, una lectura ambivalente para el país: como exportador de crudo, Colombia ve apoyados sus ingresos por exportaciones, pero al mismo tiempo enfrenta el riesgo de que las presiones inflacionarias retrasen la flexibilización monetaria que el mercado —y el consumo de los hogares, incluido el gasto en viajes— necesita para repuntar con más fuerza.
La economía en el Caribe se muestra positiva
En medio de un año marcado por la volatilidad de los precios de la energía, el Caribe destaca como una de las pocas subregiones que acelera.
El organismo proyecta un crecimiento del 4% en 2026 y un promedio cercano al 3.9% para 2027-28, sostenido por la recuperación continua de los servicios —particularmente el turismo— y una demanda interna sólida.
Esto ocurre pese a que la mayoría de las economías caribeñas son importadoras netas de energía y, por tanto, están expuestas al alza de los costos de combustibles.
Guyana es el caso más extremo de la región: su economía, impulsada por la expansión de la producción petrolera, mantiene tasas de crecimiento excepcionalmente altas que superan ampliamente el promedio regional.
Para operadores y aerolíneas con oferta en el Caribe, el mensaje del informe es claro: el turismo no solo se sostiene, sino que funciona como amortiguador frente a los choques externos que golpean a otras subregiones.
Balance de otros países
El crecimiento más sólido en 2026 se concentra en economías impulsadas por energía: Argentina (3.6%), sostenida por exportaciones pese a políticas internas restrictivas, y Guyana, en expansión acelerada por el petróleo.
Brasil se desacelera a 1.9% por un consumo interno más débil, mientras que México apenas crecerá 1.3%, arrastrado por la contracción de la demanda externa y la incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Chile (2.1%) y Perú (2.7%) se benefician parcialmente de los altos precios de los metales.
¿Cómo podría leerse desde la industria?
Para agencias de viajes, operadores y aerolíneas, estas tres señales del reporte son especialmente relevantes de cara a la planificación 2027:
- La inversión será el motor de la recuperación regional: el Banco Mundial espera que la inversión se acelere en 2027-28 a medida que la política monetaria se flexibilice y baje la incertidumbre comercial, lo cual históricamente antecede a una reactivación del consumo discrecional, incluido el turismo.
- Las condiciones comerciales están mejorando: la reducción de aranceles estadounidenses y la entrada en vigor del acuerdo Unión Europea–Mercosur han ampliado el acceso a mercados y reducido la incertidumbre para varios países de la región, lo que también facilita la conectividad y el intercambio de flujos turísticos y de negocios.
- El mercado laboral sigue siendo el punto débil: pese a tasas de desempleo estables, persisten la informalidad y el modesto crecimiento de los ingresos, lo que limita el gasto en viajes de la clase media en varios países, particularmente en México y Centroamérica.
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