La labor de las agencias de viajes ha evolucionado profundamente en los últimos años. Lejos de limitarse a vender tiquetes o reservar hoteles, hoy su papel gira en torno a diseñar experiencias personalizadas que respondan a las necesidades y expectativas de cada viajero.
Cobrar por asesoría, el modelo que transforma a los agentes de viajes en consultores
Las agencias de viajes evolucionan, ya no venden viajes, diseñan experiencias. Su asesoría se valora, se cobra y es clave en el turismo moderno.
Cada vez más agencias de viajes rompen el miedo a cobrar por su experiencia, de acuerdo con Anato.
Así lo confirma un estudio de la Alianza Mundial de Agentes de Viajes (WTAAA), organización en la que el Foro Latinoamericano de Turismo (Folatur) ocupa la vicepresidencia, y cuyas conclusiones reflejan un cambio estructural en el modelo de negocio de estas empresas.
“Hoy las agencias de viajes no solo se encargan de reservar itinerarios; su verdadera labor está en crear experiencias únicas, con un acompañamiento constante que convierte cada viaje en un recuerdo inolvidable”, explicó Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato.
Para el gremio, este cambio representa una evolución lógica en un contexto donde los viajeros buscan tranquilidad, seguridad y calidad en cada etapa del viaje. Y eso solo puede garantizarse con el respaldo de un profesional que entienda el destino, las condiciones de viaje, los riesgos y las preferencias individuales de cada cliente.
En ese sentido, el servicio de asesoría cobra protagonismo, al punto que cada vez más agencias están dejando atrás su dependencia de las comisiones de proveedores y adoptando un modelo en el que cobran por su conocimiento y experiencia.
Cobro por asesoría, una tendencia que crece a nivel global
Según el informe de la WTAAA, este modelo de “fee por servicio” ya es una realidad consolidada en muchos mercados. En Nueva Zelanda, el 95% de las agencias cobra por su asesoría; en Europa, esta práctica alcanza al 66% del sector, y en América y África, la adopción sigue en crecimiento. (Fee por servicio: ¿por qué los agentes latinoamericanos no se animan a cobrarlo?)
Este giro estratégico representa una revalorización del papel del agente, que deja de ser un simple intermediario para consolidarse como un consultor turístico especializado, generador de confianza y valor agregado.
Desde Anato, se percibe esta transformación como una oportunidad para fortalecer la figura de las agencias de viajes como aliadas estratégicas del turismo moderno, con un perfil más consultivo, personalizado y profesional.
Los viajeros están dispuestos a pagar por un buen asesor
Contrario a lo que se podría pensar, los viajeros no rechazan estos nuevos cobros. Por el contrario, valoran la transparencia en los precios y el respaldo que brinda un asesor especializado. De hecho, cada vez más turistas exigen una comunicación clara sobre el valor real del servicio, y aprecian contar con alguien que los acompañe de manera experta en todo el proceso. (Cómo y por qué los pasajeros eligen a sus agentes de viajes: el caso de Colombia)
Planear un viaje con una agencia ya no se percibe como un lujo innecesario, sino como una inversión inteligente que garantiza una experiencia bien organizada, auténtica y sin sorpresas desagradables.
“Los viajeros están viendo a estas empresas como profesionales que les transmiten confianza y cuya experiencia debe ser compensada de manera justa. Para ellos, la figura del asesor experto ha cobrado mucha fuerza como un aliado esencial para sus vivencias auténticas, seguras y bien organizadas”, concluyó Cortés Calle.
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