El turismo en Colombia atravesó en 2025 una etapa de ajuste y estabilización. Más que un año de crecimiento acelerado, el sector avanzó hacia una fase de maduración, marcada por un mayor valor por visitante, una diversificación territorial más evidente y una lectura más realista de sus capacidades y límites.
Balance 2025: turismo en Colombia avanza, pero persisten los desafíos
2025 no fue un año de expansión para el turismo en Colombia, sino de ajuste con más divisas, tráfico internacional al alza y retos en el mercado interno.
El turismo en Colombia atravesó en 2025 un año de transición hacia un modelo más sofisticado, sostenible y territorialmente diverso.
Aunque los principales indicadores mantuvieron un desempeño positivo, el año transcurrió en un entorno internacional más exigente. La contención del consumo en algunos mercados, una competencia regional más intensa y un viajero cada vez más selectivo incidieron en la dinámica del sector, obligando a priorizar calidad, permanencia y gasto promedio por encima del volumen.
En este contexto, Ladevi Colombia presenta el balance del turismo en 2025, con base en cifras consolidadas a noviembre y proyecciones de cierre, a partir de información de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), la Aeronáutica Civil, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Migración Colombia, ProColombia y la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco).
Tráfico aéreo receptivo y emisivo sostienen el crecimiento
El transporte aéreo cerró 2025 con un crecimiento moderado, marcado por el contraste entre el dinamismo del tráfico internacional y el ajuste del mercado doméstico. Según la Aeronáutica Civil, el país movilizó cerca de 57.520.767 pasajeros entre enero y diciembre, lo que equivale a 945.213 viajeros más que en el mismo periodo de 2024, cuando se registraron 56.575.554.
El resultado estuvo impulsado principalmente por los vuelos internacionales, que alcanzaron 24.656.485 pasajeros, frente a los 23.233.000 del año anterior, lo que representa un crecimiento del 6.12%.
El mayor peso del segmento internacional se reflejó en la salida de colombianos al exterior, que durante 2025 creció 4.3%, hasta alcanzar 5.8 millones de viajeros.
Sobre este comportamiento, Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato, explicó que la evolución estuvo asociada a la estacionalidad del año: “Abril, octubre y diciembre concentraron el crecimiento, mientras que febrero, marzo y mayo registraron caídas propias del primer semestre”.
En cuanto a destinos, Estados Unidos se mantuvo como el principal receptor, con 1.7 millones de viajeros (29.2% del total), seguido por España, con 812.000 salidas (+5.7%). También sobresalió el avance de América Latina y el Caribe, con crecimientos hacia Brasil (+49.8%), Panamá (+21.8%), Perú (+21.6%) y República Dominicana (+16.5%), reflejando una mayor diversificación de los viajes internacionales. En contraste, México registró una caída del 20%, aunque conservó una participación del 8%, mientras que Chile mostró una disminución del 3,9%.
Por su parte, el turismo receptivo en Colombia mostró una leve caída. Según cifras de Anato, con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el país recibió 6.496.458 visitantes no residentes en 2025, frente a 7.071.430 en 2024, lo que representa una disminución de 8.1% impulsada principalmente por la reducción en la llegada de colombianos residentes en el exterior.
Al desglosar por tipo de visitante, ingresaron 4.677.267 extranjeros no residentes (+3,8% frente a 2024), 320.591 pasajeros de cruceros internacionales (+4,3%) y 1.498.600 colombianos residentes en el exterior, cuya reducción del 33.7% fue el factor determinante en la contracción general del total de visitantes no residentes.
En cuanto a mercados emisores, Estados Unidos se consolidó como el principal origen de viajeros hacia Colombia, seguido por Venezuela, México y Ecuador. En términos de destinos, Bogotá, Antioquia y Bolívar lideraron la llegada de visitantes internacionales en 2025. (2025: el año del aumento en el gasto turístico extranjero)
Este comportamiento estuvo acompañado por una expansión histórica de la conectividad aérea internacional. Durante 2025, operaron en Colombia 30 aerolíneas, con vuelos hacia 30 países y 56 destinos internacionales, conectando 11 ciudades colombianas. La capacidad aérea superó los 14,9 millones de sillas y las 79.000 frecuencias, con crecimientos del 11.6% y 10.2%, respectivamente. Julio marcó el mayor nivel de oferta, con cerca de 1,5 millones de sillas disponibles.
A esto se sumó la apertura de 22 nuevas rutas internacionales y el crecimiento del mercado canadiense, que aumentó 24.6% en frecuencias, ampliando la base de mercados emisores y respaldando proyecciones positivas para el primer trimestre de 2026.
Mercado doméstico de Colombia y su ajuste tímido
Aunque el balance general se mantiene en terreno positivo, el tráfico aéreo nacional continúa dando señales de ajuste. En 2025, los vuelos domésticos registraron una caída de 1.39%, al pasar de 33.327.000 pasajeros en 2024 a 32.864.282, lo que confirma una tendencia de estancamiento en el mercado interno. (Transporte aéreo en Colombia 2025: internacional en alza, doméstico en pausa)
La competencia con otros medios de transporte, el costo de los tiquetes y una demanda local más cautelosa estarían influyendo en este comportamiento.
“Este comportamiento está asociado a factores de costos y tiene implicaciones directas para el turismo interno y las economías regionales que dependen de la conectividad aérea”, señaló Cortés Calle.
Hotelería en Colombia: crece en oferta, pero enfrenta retos en ocupación y competitividad
En 2025, el sector hotelero mantuvo un dinamismo relevante en inversión, con la llegada de nuevas marcas, ampliaciones y proyectos en destinos posicionados y emergentes, reflejando la confianza del capital nacional y extranjero en el potencial turístico del país. Sin embargo, este movimiento no se tradujo de manera homogénea en el desempeño operativo.
Según Cotelco, la ocupación hotelera nacional promedió 56.7%, mostrando una recuperación leve frente a 2024, aunque todavía distante de los niveles prepandemia. La desaceleración del turismo interno, la presión de la oferta informal y el aumento de los costos operativos continuaron limitando una recuperación más sólida y sostenida.
Respecto a la composición de los huéspedes en 2025, el 66.2% correspondió a viajeros nacionales, mientras que el 33.7% fueron huéspedes internacionales, ratificando la relevancia del mercado interno como principal dinamizador de la ocupación hotelera en el país.
El comportamiento regional evidenció avances y ajustes. Entre las regiones con mayores incrementos en la ocupación acumulada (enero–diciembre), San Andrés y Providencia registró una recuperación significativa, al pasar de 53.7% en 2024 a 62.4% en 2025, con un aumento de 8.6%, impulsado por la reactivación del turismo aéreo y la demanda vacacional. Tolima también mostró un desempeño positivo, con un crecimiento de 57%, al ubicarse en 62.2%, mientras que Cauca, aunque aumentó 8.3%, se mantuvo por debajo del promedio nacional, sin superar el 46% de ocupación. (Alojamiento: una lectura regional de la desaceleración del sector)
En contraste, algunos destinos registraron retrocesos. Risaralda presentó una caída de -3.9%., Casanare descendió -3%, y Meta redujo su ocupación en -2.3%, mostrando una menor demanda en turismo interno y corporativo durante varios meses del año.
Para el gremio, este escenario confirma que el desafío del sector no es únicamente ampliar la oferta hotelera, sino fortalecer la competitividad regional, la formalización y la sostenibilidad, de manera que la recuperación sea más equilibrada entre territorios y menos dependiente de picos estacionales. (Cotelco: "El turismo nacional es el pilar que sostiene a la hotelería colombiana").
Cruceros: Colombia rompe su estacionalidad
Colombia continúa afianzando su posición en la industria de cruceros, con un desempeño que refleja su creciente relevancia en las rutas del Caribe. De acuerdo con cifras de ProColombia, durante la temporada 2024–2025 el país recibió 249.089 pasajeros en sus puertos, mientras que 117.474 viajeros iniciaron desde Colombia distintas travesías marítimas. En ese mismo periodo se registraron 145 recaladas y la operación de 38 líneas de crucero, evidenciando un ecosistema cada vez más activo y diversificado. (Cruceros en Colombia: crecimiento sostenido y apuesta por la sostenibilidad)
Este comportamiento sienta las bases para una temporada histórica de cruceros 2025–2026. Según la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia, se proyecta un crecimiento del 26.17% en el número de pasajeros frente a 2024, con un estimado de 365.214 viajeros y 182 recaladas únicamente en Cartagena de Indias.
Estas proyecciones refuerzan el papel de Colombia como destino estratégico dentro de las rutas marítimas del Caribe, un posicionamiento respaldado, en gran medida, por la operación de dos cruceros de Royal Caribbean, que incrementarán la capacidad y la regularidad de las escalas en el país. (Colombia rompe su patrón estacional y amplía temporada de cruceros).
Divisas: el turismo como eje económico
La generación de divisas se consolidó como uno de los principales indicadores del sector. De acuerdo con proyecciones de Anato y Cotelco, Colombia habría cerrado 2025 con ingresos turísticos por US$ 11.344 millones, cerca de 11% más que en 2024.
De confirmarse esta cifra, el turismo se afianzaría como una de las principales fuentes de divisas del país, respaldado por un mayor gasto por visitante y por la participación de mercados de mayor poder adquisitivo, incluso en un escenario de leve ajuste en el volumen total de viajeros. (Colombia: divisas por turismo alcanzan un nuevo récord dejando atrás al café y al carbón).
Un sector que evoluciona
El balance de 2025 es claro: Colombia ya no compite únicamente por volumen, sino por valor y calidad. El país avanzó en conectividad, diversificación territorial, inversión y posicionamiento turístico.
El reto hacia 2026 será dinamizar el turismo interno, ampliar la distribución regional de los beneficios y elevar el valor del visitante, en un año que se perfila como transición hacia un modelo más sofisticado y de mayor valor agregado.


