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Líneas aéreas: la nueva normalidad y la regulación

Además del problema de los protocolos, los países están modificando sus posturas políticas respecto de la aviación comercial.

Más allá de modificar los protocolos y los procesos operativos en la aviación, el Covid-19 también ha impulsado un cambio en algunos aspectos regulatorios, que suponen un nuevo cambio pragmático desde lo conceptual. Está claro que lo que parecía impuesto, desde los mercados aerocomerciales centrales, era la apertura y una suerte de liberalización casi irrestricta. En alguna medida, en algunos sitios y por diferentes cuestiones, se avizoran algunos cambios.

LA NUEVA NORMALIDAD Y LA REGULACIÓN.

Mucho se ha escrito sobre las contraprestaciones o condiciones con las cuales muchos Estados, sobre todo europeos, facilitaron rescates o ayudas financieras a las compañías aéreas.

Francia, por ejemplo, le exigió a Air France que redujera su volumen de aporte de dióxido de carbono a los cielos franceses. O lo que es igual, que reduzca sus vuelos. En concreto, el gobierno de Francia espera que la compañía reduzca a un 50% sus emisiones de CO² para 2024. En consecuencia, el gobierno ha dispuesto prohibir los vuelos en los tramos más cortos de las rutas francesas, cubiertos hoy por el más ecológico tren. La prohibición como explica Elisabeth Borne, ministra francesa de Medio Ambiente alcanza a todas las empresas aéreas: “Si le prohibimos algo a Air Frances, no es para que las low cost vengan y lo hagan”.

EL PISO TARIFARIO.

Hace pocos años, Argentina parecía como un mercado atrasado, conceptualmente hablando, porque poseía una franja tarifaria: es decir un piso mínimo y un techo máximo, en donde se tenían que ubicar las tarifas. Las líneas aéreas no podían cobrar ni menos, ni más.

Sin embargo, y luego de rescatar a Austrian Airlines con € 450 millones, es el gobierno austríaco el que estableció un nuevo piso tarifario. En concreto, no se podrán vender en el país alpino tickets aéreos por menos de € 40. Pero, además, en las rutas internas de menos de 350 km., los pasajeros deberán pagar un impuesto de € 30: una medida que apunta lisa y llanamente a desalentar el uso de los aviones en tramos más cortos.

ESTATIZACIONES A PLENO.

Ya se ha producido la estatización de Alitalia y la de Transportes Air Portugal (TAP) acaba de iniciar. Sin embargo, estos procesos no han demandado un cambio en la legislación interna. Otros países, como Colombia o España, han dado ese paso más: modificar sus sistemas legales para permitir la nacionalización de compañías aéreas o la compra de participaciones accionarias.

A comienzos de junio, el gobierno de Iván Duque, en Colombia, lanzó el decreto 811, que le permite “tomar posiciones minoritarias en compañías que se han visto afectadas por la situación económica producida por el Covid-19”. Aunque no se lo expresó abiertamente, no fueron pocos los analistas que entienden que el decreto está hecho a la medida para que el gobierno pueda asistir financieramente a Avianca, a cambio de un paquete accionario. Aunque no se tomó una medida en ese sentido aún, y la compañía continúa su reorganización en el Capítulo 11, el camino legal ya está allanado.

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