Mientras el discurso oficial sigue resaltando el crecimiento del turismo en Colombia, los hoteles cuentan otra historia. Más divisas y más visitantes no necesariamente se traducen en mejores resultados para el alojamiento formal, un sector que hoy enfrenta caída en su actividad, mayores costos y una demanda nacional más débil. (Cotelco fija cuatro prioridades para atender la caída de ingresos y ocupación hotelera)
Hotelería: cuando las cifras no cuentan toda la historia del turismo
Las cifras del turismo invitan al optimismo, pero una mirada más profunda revela tensiones que hoy están golpeando a la hotelería formal.
En pocas palabras
- Turismo en Colombia: Hoteles enfrentan caída en actividad, mayores costos y demanda nacional débil.
- PIB hotelero: Cayó 1,8% en el primer trimestre de 2026, acumulando tres trimestres negativos.
- Motor del sector: El 86% del PIB de alojamiento depende del consumo interno, afectado por menor gasto y la incertidumbre.
“El turismo internacional es importante, pero no es lo que explica el comportamiento del sector hotelero colombiano”, advirtió José Andrés Duarte, presidente ejecutivo de Cotelco, durante la socialización de los más recientes indicadores de alojamiento.
Para el dirigente gremial, una lectura excesivamente optimista de ciertos indicadores deja por fuera variables determinantes que hoy evidencian un enfriamiento del negocio.
Más divisas, pero menos oxígeno para los hoteles
A primera vista, las cifras invitan al optimismo. En 2025, las divisas por turismo crecieron 11.9% frente a 2024 y alcanzaron US$ 11.402 millones, equivalentes a US$ 1.216 millones adicionales. La tendencia se mantuvo en el primer trimestre de 2026, con un aumento de 9.4%, es decir, US$ 272 millones más frente al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, para Duarte, este indicador por sí solo no basta para medir la salud del sector. Mientras las divisas reflejan el flujo general de capital asociado al turismo, la realidad hotelera depende de variables mucho más sensibles como la ocupación, las tarifas, la estructura de costos y la capacidad de gasto del viajero.
La alerta aparece al revisar el desempeño productivo del sector. El PIB de alojamiento y servicios de comida cayó 1,8% en el primer trimestre de 2026, lo que representa una contracción de $170.000 millones frente al mismo periodo de 2025. Además, el sector acumula tres trimestres consecutivos en terreno negativo, con pérdidas cercanas a $472.000 millones.
La diferencia resulta aún más llamativa al compararla con la economía nacional: mientras el PIB de Colombia creció 2.2%, el subsector de alojamiento continuó retrocediendo.
El verdadero motor del sector sigue siendo el viajero colombiano
Para Cotelco, el punto de partida para entender esta desaceleración está en identificar quién sostiene realmente la hotelería.
Aunque el turismo internacional concentra buena parte de la atención institucional y mediática, el gremio calcula que cerca del 86% del PIB asociado al alojamiento depende del consumo interno. En otras palabras, el viajero colombiano sigue siendo el principal soporte del sector.
Ese dato explica por qué la hotelería resiente con rapidez cualquier deterioro en el consumo nacional. Viajes familiares, escapadas de fin de semana, turismo por carretera y desplazamientos corporativos siguen siendo determinantes para la ocupación hotelera.
“Quien viaja a los municipios más apartados de Colombia es principalmente el colombiano”, señaló Duarte.
Bajo ese contexto, factores como la menor capacidad de gasto de los hogares, la desaceleración económica, la incertidumbre política y electoral, la ley de garantías, la menor movilidad corporativa y las preocupaciones de seguridad están afectando la demanda interna.
El impacto también alcanza destinos urbanos como Bogotá, donde una parte importante de la ocupación hotelera depende del turismo de negocios, congresos y reuniones empresariales.
Más visitantes no siempre significa más turismo
Otra alerta del gremio está en la interpretación de las cifras oficiales de visitantes.
Entre enero y abril de 2026, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la entrada de visitantes no residentes alcanzó 2.02 millones, una reducción de 0.6% frente al mismo periodo de 2025. No obstante, al contrastar estos datos con los registros abiertos de Migración Colombia, el panorama luce menos favorable.
Entre enero y mayo, la caída asciende a 3.6%, lo que sugiere un deterioro mayor al reflejado en la lectura oficial.
Cotelco también subraya una limitación metodológica: no todo visitante registrado equivale realmente a un turista. Muchos viajeros declaran “turismo” en migración aunque su visita responda a negocios, compromisos laborales o trámites personales, lo que puede distorsionar la lectura del turismo vacacional. A ello se suma una reducción especialmente sensible en el flujo de colombianos residentes en el exterior, un segmento históricamente relevante por su capacidad de gasto durante sus visitas al país.
El gremio también observa retrocesos en mercados emisores estratégicos como Ecuador y Estados Unidos, lo que añade presión sobre la llegada de viajeros internacionales de alto gasto.
Costos al alza y poco margen para subir tarifas
Si por el lado de la demanda aparecen señales de enfriamiento, en la operación diaria la presión es igual de fuerte.
Según Duarte, la nómina representa cerca del 40% de los costos operacionales promedio de un establecimiento hotelero. Adicionalmente, están los mayores gastos en energía, alimentos, transporte y operación permanente, en una industria que funciona 24 horas al día, siete días a la semana, incluidos festivos y temporadas altas. (Cotelco: la nueva ecuación hotelera tras la reforma laboral y el salario mínimo)
Pese a este escenario, los hoteles han tenido escaso margen para trasladar esos incrementos al consumidor final. El IPC de alojamiento acumulado en 2026 fue de 2.33%, por debajo del IPC nacional (4,36%). En paralelo, el costo del transporte intermunicipal subió 12.63%, mientras alimentos y servicios continúan presionando la rentabilidad.
En la práctica, esto significa que la hotelería está absorbiendo buena parte de la presión operativa para no perder competitividad. (¿Está el DANE sobreestimando el empleo formal en Colombia? Esto dice el gremio de los comerciantes)
Viviendas turísticas reconfiguran la competencia
El otro gran frente de preocupación es el crecimiento acelerado de las viviendas turísticas.
En mayo de 2026, Colombia registraba 88.061 establecimientos de alojamiento turístico. De ese total, 68.749 correspondían a viviendas turísticas, equivalentes al 78.1% del mercado. (Cotelco insiste en equidad regulatoria en el RNT para frenar la baja ocupación e ingresos del sector hotelero)
Aunque los hoteles todavía concentran 54.7% de la oferta de habitaciones, el avance de apartamentos, casas y fincas turísticas está modificando rápidamente el mapa competitivo.
Para Cotelco, la preocupación no radica en el crecimiento de esta modalidad, sino en las asimetrías regulatorias y tributarias frente al alojamiento formal. Muchos de estos operadores asumen menores cargas fiscales, laborales y administrativas, lo que les da mayor flexibilidad para competir por precio.
Ese diferencial incrementa la presión sobre los hoteles tradicionales, que deben operar bajo estándares formales, absorber costos crecientes y seguir siendo atractivos frente a opciones más económicas.
Más allá del comportamiento de los grandes indicadores macroeconómicos, el mensaje del gremio es claro: el turismo colombiano puede mostrar cifras positivas en la superficie, mientras la hotelería atraviesa una tensión estructural cada vez más profunda. El reto ya no pasa solo por atraer más viajeros, sino por lograr que ese crecimiento se traduzca en rentabilidad, sostenibilidad y condiciones de competencia equilibradas.
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