Desde hace millones de años la actividad volcánica en Chile ha generado valles con características notables para los cultivos agrícolas. Para el caso particular de la vid, estos principios activos de la naturaleza formaron terroirs atípicos que resultan bastante atractivos para la plantación de la uva.
A partir de este valor agregado con el que cuenta la geografía chilena surgió la inspiración para fundar Bodega Volcanes de Chile, un proyecto que busca crear vinos que se distingan por la calidad de una uva cultivada en suelos volcánicos.
De esta manera, la bodega se presenta como uno de los grandes pioneros de la industria vitivinícola chilena, al incursionar en esta nueva forma de cultivo. "La entrega de un producto de alta calidad y una diferenciación que refleje los secretos más profundos de los suelos de nuestro país son nuestro compromiso", aseveran desde Bodega Volcanes de Chile.
Para ello, el proyecto comprende tres fases definidas de acuerdo al sitio donde se cultiven: valles que van desde la cordillera de la Costa (oeste) hasta la cordillera de los Andes (este). Se trata de lugares cuya morfología y composición de suelos han sido controlados por el proceso de subducción de placas, desde hace millones de años.
1 Fase primaria: los cultivos se desarrollaron en una zona ubicada entre la cordillera de la Costa y los valles intermedios, por tratarse de terrenos que alguna vez tuvieron actividad magmática. Con el paso de los años el arco volcánico o magmático ha ido migrando de oeste a este -es decir, del océano Pacífico a la cordillera de los Andes-, lo que ha generado que en la actualidad se encuentren terroirs con rocas intrusivas, capaces de traspasar toda la mineralidad a la uva.
2 Fase intermedia: entre la cordillera de la Costa y la precordillera de los Andes se identificaron terroirs volcánicos. Estos representan depósitos volcánicos antiguos e influencia volcánica contemporánea, proveniente de la alta cordillera. En esta fase los vinos se obtienen del fundo La Higuera en Alto Maipo, como también de la localidad de Alhué, 150 km. al sur de Santiago.
3 Fase extrema: actualmente Bodega Volcanes de Chile se encuentra en esta fase, en la que se plantarán viñedos a los pies de uno de los volcanes más imponentes de Chile. De esta manera, se busca obtener vinos con influencia volcánica directa, con sabores, aromas y texturas completamente diferentes, complejas y únicas.
Un vino chileno con las bondades de la tierra volcánica
En un proyecto de tres fases, Bodega Volcanes de Chile desarrolló una forma de cultivar la vid que aprovecha tierras únicas fertilizadas por la actividad volcánica. Es el caso del tinto Tectonia Red Blend, criado en barricas de roble francés por 12 meses y disponible en Colombia de la mano de Pedro Domeq.
SOBRE EL TECTONIA RED BLEND.
El Tectonia Red Blend es producto del proyecto de Bodega Volcanes de Chile. Se trata de un vino tinto criado durante 12 meses en barricas de roble francés, disponible en el mercado colombiano de la mano de Pedro Domeq.
• Cepas: grenache (45%), petite sirah (38%) y mourvèdre (17%).
• Vinificación: controles organolépticos y analíticos determinaron que el grenache se cosecha a fines de abril si el año es frío, y a comienzos de abril si es cálido. Las uvas de mourvèdre se vendimian a principios de mayo en los años fríos, y a fines de abril en los cálidos. Mientras que las uvas petite sirah son siempre cosechadas a mediados de mayo, pues es una variedad de maduración tardía. El proceso comienza con una selección rigurosa de la fruta. Tras el despalillado, se depositan sobre una mesa de selección que vibra, descartándose toda uva verde o deshidratada. Tras la molienda, las uvas son sometidas a una maceración prefermentativa en frío durante aproximadamente siete días, a temperaturas de 6°C a 8°C para obtener la mejor intensidad de color y concentración de aromas.
NOTAS DE CATA.
Tectonia Red Blend es sugerente y sofisticado y muestra un intenso color violeta. En nariz revela aromas profundos a flores silvestres, algo de especias -como orégano y canela, frutas rojas y negras frescas, guindas, frambuesas y frutillas-. Tiene también notas ahumadas, de tabaco y minerales.
El vino tiene personalidad, peso, cuerpo y estructura; y ostenta taninos poderosos, aterciopelados y enérgicos. Además, logra un buen equilibrio entre la fruta y la madera. El final es denso, elegante, complejo y persistente.
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