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El vino, mucho más que una bebida

El mundo del vino ha tenido un gran auge en los últimos años; cada vez son más los que consideran al vino como una bebida especial. Así, no es de extrañar el aumento en la demanda de vinos de calidad a nivel mundial. En el caso de Colombia, aunque el consumo per cápita dobla el de México, los vinos de calidad experimentarán grandes retos de cara a 2017.

El mundo del vino ha tenido un gran auge en los últimos años y cada vez son más los que consideran al vino como una bebida especial. Pero, ¿qué tiene de especial esta bebida espirituosa para trascender la definición de licor y abrir un universo complejo y apasionante? Sin dudas, la fermentación de la vid abre un universo de sabores, olores y sensaciones que ha sido juiciosamente estudiado y documentado. No en vano Salvador Dalí decía que quien sabe no bebe jamás el vino, sino que degusta sus secretos. Es interesante observar que la mayoría de los vinos especiales se inventaron entre el siglo XVII y XIX. La razón detrás de estos inventos es compleja, pero la mayoría responde a que en esos siglos el conocimiento en materia de vinos creció mucho y las técnicas ganaron precisión. Así, por ejemplo, con la difusión de la destilación y el alambique -introducido en Europa por los árabes, desde España- se revolucionó el mundo de las bebidas, revolución de las que el vino no fue ajeno.
Sin embargo, la bebida tiene su registro más célebre en el libro sagrado del catolicismo, donde es mencionado alrededor de 300 ocasiones. Hay, incluso, datos históricos que remontan su aparición a mucho tiempo atrás, cuando la bebida no era signo de distinción y placer, sino un sustituto del agua.
El vino llegó al continente americano con la colonización española, de la mano de los monjes que trajeron al nuevo mundo su modo de vida monástico, marcado por el consumo cotidiano de esta bebida. La historia cuenta, además, que las primeras cepas en América se desarrollaron en México, en las regiones de Coahuila y Torreón, para extenderse posteriormente por todo el continente. Incluso, fue tan prolífica su producción y su consumo en las colonias americanas, que los productores locales cobraron mucha fuerza en el mercado, opacando a sus ilustres colegas del otro lado del Atlántico. Una situación inaceptable para la época que motivó la dura queja de los cultivadores españoles ante el Rey Fernando, quien no dudó en prohibir la producción del vino en el Virreinato del Perú. Este peculiar hecho histórico marcó la aparición del pisco, un destilado del vino de altísima gradación alcohólica que hoy es la bebida insigne del vecino país. Pero esa es otra historia. La conquista del vino en América se concretó por cuenta de la migración europea a los países del Cono Sur. A saber: Argentina, Chile y Uruguay, que hoy son una potencia en la materia y los principales importadores de la bebida en Colombia.
Hoy en Argentina se desarrollan excelentes vinos malbec y torrontés. Lo propio ocurre en Uruguay con el tannat, y en Chile con el carmenere. ¿Por qué? El universo del vino se remite incluso a la tierra donde se cultiva la vid.
La tierra proporciona nutrientes y minerales a la vid, forjando en sus átomos un sabor diferenciador. Es lo que los expertos conocen como "terroir"; el factor que determina el ADN, la personalidad del vino en cuestión. Es por esta razón que la cepa francesa malbec encontró en la región del norte de Argentina una tierra propicia para su desarrollo. Y los cepajes carignan y syrah son ideales para las tierras volcánicas chilenas, producto de la actividad magmática imperante durante millones de años.
¿Qué decir de España, Francia, Portugal o Italia?, países con siglos de tradición vinícola en los que hay una variedad de cepas con diferentes terroirs que determinan su distinción y una diferenciación histórica apasionante que permite a sus productores afirmar con certeza que tal o cual vino era el que bebía tal o cual reina, rey, duque o marqués. Y no hay que olvidar que el exclusivo mundo del vino abarca submundos igual de apasionantes, como el del vino blanco o los vinos rosados. Así, los expertos indican que la reina de los vinos blancos es la cepa chardonay, mientras que en los tintos el rey de las cepas es el cabernet sauvignon. A ellos se suman cepas como el albariño, el merlot, el syrah y el tempranillo, entre otras, además del mestizaje entre cepas. Cada quien sabrá valorar, apreciar y diferenciarlas. De ahí precisamente la complejidad y pasión que despierta el mundo del vino.


ELEMENTOS EN JUEGO.
Para los amantes del vino, éste no se bebe sino que se degusta. Así las cosas, ha cobrado fuerza en Colombia el rol del sommelier. A diferencia del enólogo -profesional de la producción-, el sommelier es un experto en el consumo. Las escuelas gastronómicas en Colombia han incorporado este rol; existe incluso una Asociación de Sommelier y se realiza un concurrido concurso, en donde los participantes exhiben su maestría a la hora de identificar los diferentes vinos. Y es que el mundo del vino, además de sensorial, es glamoroso. No en vano un factor clave en el consumo social del vino en restaurantes es el servicio y el conocimiento de los elementos que entran en juego.
En primer lugar, hay que mencionar las botellas, que se utilizan de vidrio desde el siglo XVII, debido a su carácter inocuo, aséptico y fácilmente almacenable. En cuanto al tamaño de las mismas, cabe recalcar que para vinos de calidad se utiliza un tamaño más grande que el habitual de ¾ l, para favorecer la evolución del vino. En cuanto a los corchos, se sabe que advierten sobre el estado del vino. Por ejemplo, uno totalmente impregnado de la bebida denota que la botella ha sido conservada en un lugar cálido, mientras un canal en el lateral del corcho es síntoma de un defecto en el taponado de la botella.
Asimismo, las copas cumplen dos funciones fundamentales en el servicio. Por un lado, responden a un concepto estético adecuado de presentación. Por el otro, el empleo de determinado formato de copa incide notablemente en la percepción del sabor y los aromas. Al utilizar la copa adecuada para cada tipo de vino se acentúan sus virtudes. Así lo han entendido fabricantes de la talla de Corona, que cuentan con productos especialmente diseñados para las distintas tipologías de usos.
Por último, se encuentran los sacacorchos. A partir de 1980 han surgido una gran variedad de modelos, y todos convergen en la búsqueda de comodidad y rapidez. También existen elementos complementarios para el servicio, como las láminas antigoteo -que permiten verter el vino en la copa sin riesgo de manchar el mantel- y las bombas de vacío, que extraen el aire de las botellas abiertas, manteniéndolo durante algunos días.


EN COLOMBIA.
Más allá de estas particularidades reservadas en su mayoría a especialistas, hay suficientes evidencias para afirmar el crecimiento del consumo y la cultura del vino en Colombia. No en vano una gran variedad de vinos -provenientes principalmente del sur del continente- se exhibe y vende en los almacenes de grandes superficies, su principal canal de venta en Colombia.
Dicen los expertos que en los últimos cinco años las ventas de botellas de vino en Colombia han presentado un crecimiento significativo, tanto que el consumo per cápita de la bebida dobla el de países como México. Así lo aseguró Harry Mateus, gerente de Vinalium, uno de los distribuidores de vinos más reconocidos del país. "En Colombia cada vez se aprecia, se entiende y se sabe que el vino y su consumo es alimenticio y beneficioso para el cuerpo. A diferencia de cinco años atrás, el colombiano prefiere beber una botella de vino que una de aguardiente o ron. Es triste ver que, por temas legislativos, esto se vaya a ver doblegado", dijo Mateus.
El empresario se refiere al proyecto de ley 152 de 2015, que contempla la imposición de más impuestos a la bebida como resultado de su trato igualitario con licores destilados. El amargo cóctel del proyecto de ley en cuestión tiene tres componentes: un IVA del 5%. la unificación del Impuesto al consumo -que los importadores de vino conocen como "ico" y que pasará de $ 306 cobrados por cada grado de alcohol a $ 202 en general- y un impuesto "ad valorem" del 20% que grava la botella vino al coste final de venta y no sólo al arancel, como ocurre hoy.



CÁPSULAS:

CORONA
En 2015 Corona lanzó su línea de cristalería para asegurarse que las mesas cuenten con todos los elementos necesarios para garantizar que los alimentos, se sirvan a la altura, y ofrecer también una cristalería y cubertería que satisfaga las exigencias de los comensales de hoy.
Los principales diferenciales de la Cristalería Corona son sus productos especialmente diseñados para las distintas tipologías de usos: bordes reforzados de mayor resistencia, materias primas y procesos de la más alta exigencia en las plantas de origen en Portugal y Holanda, y el respaldo de marca Corona y garantía de reposición.
Teléfono: (1) 6029566/4835991/(4) 2818084 /(2) 6604540.
Web: www.corona.co.


VINALIUM
Vinalium se ha posicionado como un proveedor de referencia de vinos y artículos relacionados con el universo de esta milenaria bebida. En la actualidad representa 22 compañías, la mayoría bodegas productoras de vino y destilados de distintas regiones del mundo, como Champagne, Cognac y Alsacia (Francia); Oporto, Douro y Alentejo (Portugal); y Pago, Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Navarra, Rías Baixas y Jerez (España); además de Estados Unidos, Argentina, Chile y Uruguay.
Asimismo, representa empresas de aceite de oliva orgánico de Andalucía, licores italianos y accesorios para vinos.
Teléfono: (1) 755 1500.
Web: www.vinalium.com.co


CRISTAR
Cristar cuenta con más de 300 moldes para la fabricación de vasos en diferentes diseños: copas de patas cortas y largas, productos que requieren asas y acabados facetados, licoreras, jarras y otros artículos que complementan la línea. Éstos son empacados en diferentes formas, de acuerdo con las necesidades particulares de cada cliente y país.
En cuanto a la decoración, dispone de máquinas para aplicar hasta ocho colores. Además, ofrece la posibilidad de adicionar colores traslúcidos, planos y fluorescentes, entre otros, en vasos, vajillas, cerveceros y demás artículos de su portafolio, generando diferenciación y valor agregado.
La vasta experiencia y la calidad que imprime a todos sus productos, sumado al contacto internacional, permiten ofrecer cristalería a la altura de las mejores del mundo. Prueba de ello es la presencia internacional en más de 40 países, donde exporta hace más de 20 años; y la certificación ISO 9001:2008 y BASC.
Teléfono: (4) 378 80 89.
Web: www.cristar.com.co

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