Con más de 1.100 participantes, el VI Congreso Confetur (Confederación de la Industria Turística de Colombia) posicionó a Bogotá como punto de encuentro del turismo, reuniendo el 16 y 17 de abril a empresarios, academia y autoridades para analizar el presente del sector y las tensiones que hoy marcan su evolución.
VI Congreso Confetur: "El turismo, impulsor de la transformación sostenible en Colombia"
El Congreso Confetur evidenció que el desafío del turismo ya no es crecer en cifras, sino organizar su desarrollo y garantizar sostenibilidad en los destinos.
Instalación del VI Congreso cONFETUR en Bogotá, donde líderes del sector pusieron sobre la mesa los principales desafíos del turismo colombiano, con foco en regulación, mercado y territorio.
El evento, bajo el lema “El turismo, impulsor de la transformación sostenible en Colombia”, dejó una conclusión contundente: la actividad avanza, pero sin un andamiaje sólido que garantice equilibrio entre los actores.
“El turismo no crea desarrollo por sí solo, potencia el que ya existe en los territorios”, afirmó Rudesindo Moreno, presidente de Confetur.
Entre discurso gremial y señales de política pública
La apertura marcó el tono del encuentro con un mensaje directo: el sector requiere estabilidad normativa y decisiones de fondo, una discusión que se dio en el acto inaugural con la participación de Rudesindo Moreno; Albeiro Madrigal, vicepresidente de Confetur, Juan Sebastián Sánchez, viceministro de Turismo; y Ángela Garzón, directora del IDT Bogotá.
Desde Confetur, Moreno puso el acento en la realidad de las MiPymes y en la necesidad de interpretar el turismo desde el territorio. En ese marco, advirtió dos frentes críticos: la presión de las rentas de corta estancia sobre el sector formal y la necesidad de actualizar el marco regulatorio frente a la evolución del mercado. A esto sumó la importancia de sostener la articulación público-privada y dar continuidad a procesos que han ampliado la participación gremial en proyectos regionales.
Por su parte, Juan Sebastián Sánchez reconoció las inquietudes del sector y confirmó que el Gobierno avanza en un nuevo decreto orientado a ordenar el mercado turístico, con énfasis en el Registro Nacional de Turismo y en la regulación de nuevas formas de alojamiento. En ese contexto, dejó claro que este proceso será central en la política turística durante lo que resta de la administración de Gustavo Petro, liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, aunque su ejecución exigirá balance entre los distintos actores del ecosistema.
Desde la visión territorial, Ángela Garzón subrayó el peso económico del sector al recordar que en Bogotá representa cerca del 3% del PIB y más de 114.000 empleos, además de su papel como herramienta de cohesión social y desarrollo urbano.
Un crecimiento que supera la capacidad de respuesta
Uno de los puntos más reiterados fue la brecha entre la expansión del turismo y la capacidad del país para gestionarlo. Aunque Colombia mantiene margen para aumentar la llegada de visitantes, no todos los territorios cuentan con condiciones homogéneas en infraestructura, conectividad y planificación.
Esto deriva en una concentración de flujos en destinos específicos, mientras otras regiones siguen sin integrarse de manera efectiva a la oferta. En ese escenario, el multidestino aparece como alternativa, aunque todavía enfrenta barreras operativas.
A este panorama se suman factores estructurales como:
- Altos costos operativos (energía, impuestos, transporte).
- Dependencia de la conectividad aérea.
- Desigualdad en el desarrollo regional.
Rentas cortas: la tensión que reconfigura el mercado
La expansión de las rentas de corta estancia concentró buena parte del debate. Desde el sector formal se advirtió que su crecimiento sin control impacta la rentabilidad, altera las condiciones de competencia y genera efectos urbanos visibles.
El análisis incluyó elementos adicionales:
- Burbujas inmobiliarias en destinos turísticos.
- Falta de control frente a estándares exigidos al sector formal.
- Riesgos asociados a seguridad y reputación país.
Cómo responde el sector: tecnología y planificación
Frente a este escenario, la agenda académica integró una mirada amplia del sector, alineada con los cambios del mercado:
- Perspectivas del turismo internacional, con Armando Bojórquez.
- Panorama del alojamiento en Colombia, con actores del sector hotelero.
- Propuestas sectoriales 2026-2030, desde la academia.
- Marketing turístico 4.0, con énfasis en inteligencia artificial.
- Accesibilidad turística, como eje de inclusión.
- Planificación turística, en articulación con la academia.
Estos espacios evidencian que el sector no solo enfrenta retos operativos, sino que también ajusta su visión frente a nuevas dinámicas tecnológicas y de consumo.
Adicionalmente, el congreso integró una agenda gastronómica con paneles y experiencias en vivo bajo el concepto “sin tradición no hay innovación”, posicionando la gastronomía como un componente clave en la construcción de valor del destino.
En paralelo, la presencia de México como país invitado reforzó esta visión, al evidenciar cómo la integración entre cultura, cocina y turismo puede convertirse en una propuesta diferenciadora.
El verdadero reto: gestionar el impacto
Uno de los consensos más claros fue la necesidad de replantear la lógica del desarrollo turístico. El desafío ya no está en aumentar la demanda, sino en administrar su impacto.
Conceptos como capacidad de carga, gobernanza local y sostenibilidad adquieren un papel determinante. La discusión dejó sobre la mesa una tensión de fondo: cómo expandir la actividad sin deteriorar el entorno ni afectar la calidad de la experiencia.
En paralelo, también quedó en evidencia una brecha entre la formación disponible y las necesidades reales del mercado. Aunque existen avances en capacitación, persisten retos en:
- Profesionalización de la operación turística.
- Adaptación a nuevas tecnologías.
- Articulación entre academia, empresa y territorio.
En este escenario, la formación se perfila como un elemento clave para elevar la calidad del servicio y responder a un entorno cada vez más exigente.
Un sector en ajuste
Más que una vitrina, el VI Congreso Confetur funcionó como un diagnóstico. Las oportunidades siguen presentes, pero los desafíos se vuelven más estructurales.
En síntesis, el turismo colombiano enfrenta tres grandes fricciones:
- Expansión vs. sostenibilidad
- Regulación vs. dinámica digital
- Discurso institucional vs. ejecución real
El mensaje es claro y es que el reto no es atraer más viajeros, sino ordenar el sistema que los recibe y asegurar su sostenibilidad en el tiempo.
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