Coronavirus

Líneas aéreas: problemas con la nueva normalidad

Los nuevos protocolos de la nueva normalidad plantean roces. Los testeos al pie del avión, el equipaje de mano y la hilera del medio pican en punta.

Sin protocolo sanitario único para toda la aviación comercial, se siguen superponiendo los programas propios de las líneas aéreas, los que impulsan los aeropuertos y los que exigen las autoridades aeronáuticas nacionales. Esto ya genera roces en algunos puntos desiguales.

EL NUDO DE LOS PROBLEMAS DE LA NUEVA NORMALIDAD.

Hay tres elementos, singularmente, que producen más debates y enfrentamientos. El primero de ellos es quién asume el costo extra que los

nuevos protocolos generan. Hasta cierto punto, las compañías aéreas los han asumido con hechos, como la instalación de paneles transparentes en los counters hasta los nuevos implementos de limpieza para desinfectar los aviones, pasando por la adquisición y distribución de tapabocas y máscaras faciales y los escáneres de temperatura, entre otros. Sin embargo, algunos países exigen que se le realice a los pasajeros, al momento del check-in, un testeo rápido para saber si están contagiados de Covid-19. Hay tres tipos de pruebas que dan resultados en el día: los PCR, los serológicos y los tests rápidos. En el orden enunciado, los primeros tardan más en brindar una respuesta (entre dos y cuatro horas) y son los más caros, y los últimos brindan resultados más rápidos y cuestan menos. Sin embargo, el testeo individual tiene un costo promedio de US$ 30 por unidad.

“A medida que la industria navega por las complejidades de reiniciar las operaciones, el Consejo Mundial de Aeropuertos (ACI) cree que el costo de cualquier medida de salud que se requiera debe ser asumido por los gobiernos. ACI e IATA están alineados en este tema (…) La financiación pública de las medidas de salud debe garantizarse, incluidas, entre otras, la infraestructura o los cambios operativos necesarios para su implementación”, comentó Luis Felipe de Oliveira, director general de ACI. En el mismo sentido, el director General y CEO de IATA, Alexandre de Juniac, dijo: “Hemos trabajado con éxito con OACI y muchos gobiernos de todo el mundo para establecer protocolos estandarizados que salvaguarden la salud pública y brinden a los viajeros la confianza para regresar a los cielos. Pero la industria todavía está al borde de un precipicio financiero. Los costos adicionales de las medidas de salud exigidas por los gobiernos deben, como recomienda OMS, ser asumidos por los gobiernos”.

En algunos países como España, la medida de los tests en los aeropuertos está bajo estudio; en otros como en los Emiratos Árabes Unidos, es la propia línea aérea (Emirates) la que los realiza; en otros destinos como Túnez, el pasajero debe exhibir los resultados de un test pero se acepta todo aquel estudio que el viajero haya realizado por su cuenta, en los días previos; y en Islandia, los tests se realizan en el propio aeropuerto y debe pagarlos el viajero.

Si los tests deben cubrirlos las aerolíneas es “más leña al fuego”: un costo extra que se suma a la situación financiera clara y abiertamente desfavorable para las empresas. Algo similar se aplica si el costo es cubierto por los concesionarios aeroportuarios. Si en cambio lo paga el pasajero, la medida puede ser disuasoria a la hora de viajar: es un costo extra que se suma al presupuesto de viaje del usuario. Por eso todo señala que debería ser el Estado el que los cubra.

NO AL EQUIPAJE DE MANO.

En su primera guía sobre el tema, OACI propone que se restrinja o limite el uso de los compartimientos superiores de equipaje. No solo porque si no se usan se aceleran los tiempos de embarque y desembarque, sino que es una superficie ideal, sobre todo el dispositivo de apertura, para que se superponga el contacto de tripulaciones y viajeros. Y ante esta situación, tampoco se ha tomado una postura común. Hay compañías aéreas, como Iberia, que sencillamente “instan” al pasajero a que despache en bodega todo su equipaje; en otros destinos como Italia, la autoridad local de transporte aéreo (ENAC) dispuso prohibir el uso de los maleteros y solo permite que los viajeros lleven un pequeño bulto y lo acomoden bajo los asientos.

LA POLÉMICA DE LA HILERA DEL MEDIO.

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Vender o no la hilera del medio: todo un debate.
Vender o no la hilera del medio: todo un debate.

La última polémica se produjo en Estados Unidos hace pocas jornadas, y tiene que ver con la decisión de vender, o no, los asientos de la hilera del medio. Como un modo de mantener el distanciamiento social, algunas líneas aéreas han decidido no vender la hilera del medio. Pensando en aviones de corto recorrido con un esquema de tres asientos-pasillo-tres asientos y numerándolos consecutivamente a partir del uno, esta política quita de la venta la hilera número dos y la cinco. Detrás de la discusión, asoma claramente también la cuestión económica.

Tomando como ejemplo un Airbus A320 de un estándar de 164 asientos, se necesita que el avión se llene entre un 78 y un 82% para alcanzar el equilibrio económico. Si no se vende la hilera del medio, pero se completara todo lo demás, se llegaría apenas al 66%.

Hace pocas horas American Airlines anunció que vendería el total de los asientos disponibles desde el 1º de julio. La compañía se suma así al lote que componen United, Allegiant, Spirit y Sun Country. “Sabemos que nuestros clientes confían en nosotros para que todos los aspectos de su viaje sean seguros, y estamos comprometidos a hacer precisamente eso”, dijo American a través de un vocero.

Alaska Airlines, Frontier Airlines y Southwest han reducido la venta de asientos en un tercio, aunque no con un esquema específico y solo tres empresas (Delta, Hawaiian Airlines y JetBlue) bloquean la hilera del medio. De hecho, la mencionada Frontier incrementa el precio del asiento promedio para garantizarle al pasajero su aislamiento, es decir que no tendrá un “vecino” a bordo, con lo cual respeta el aislamiento y neutraliza en parte las pérdidas económicas.

Vender completo el avión es una postura que ha sido criticada por el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, Robert Redfield, que dijo: “Es realmente importante que las personas, sea que estén en un autobús, un tren o un avión, se distancien socialmente en la medida de lo posible”. Respecto de lo decidido por American dijo: “No creemos que sea el mensaje correcto”.

En medio de la polémica, United Airlines admitió que no vender el asiento del medio es una cuestión de “relaciones públicas” y no “de seguridad”. “Si estás sentado en el pasillo y el asiento del medio está vacío, la persona que está al otro lado del pasillo está a menos de seis pies (casi 183 centímetros) de ti, lo mismo que la persona en la ventana”, explicó Josh Earnest, director de comunicaciones de United.

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