Durante el Congreso Nacional de la Hotelería, Laura Torrado, asociada senior del despacho Posse Herrera Ruiz, compartió una mirada práctica sobre cómo aplicar la libre competencia en el sector.
Libre competencia: reglas claras para la hotelería
La libre competencia en la hotelería exige decisiones autónomas y límites claros para evitar acuerdos que distorsionen el mercado.
La libre competencia impulsa un mercado hotelero más transparente, ético y sostenible.
Su intervención hizo parte del programa de formación en libre competencia que Cotelco desarrolla con apoyo de Posse Herrera Ruiz, el cual se extenderá durante tres años con talleres, charlas y simulaciones. El propósito es que las empresas hoteleras conozcan de forma didáctica qué conductas están permitidas, cuáles no y cómo actuar frente a situaciones de riesgo.
Actuar de forma autónoma: principio esencial
El mensaje central fue claro y es que cada empresa debe tomar sus decisiones de mercado de manera independiente y autónoma. Aspectos como precios, promociones, condiciones comerciales o estrategias futuras no pueden discutirse entre competidores, ya que podrían alterar la dinámica natural del mercado.
Torrado explicó que el sector hotelero tiene una alta transparencia, lo cual puede ser beneficioso para los consumidores pero también riesgoso para las empresas si esa información se usa para coordinar precios o repartirse clientes. En palabras de la experta, “la competencia debe fluir sin acuerdos que limiten la libertad de decisión”.
Entre los comportamientos prohibidos mencionó:
- Acordar precios, descuentos o tarifas mínimas y máximas.
- Dividir territorios o repartirse clientes.
- Coordinar estrategias de mercadeo o promociones conjuntas.
- Restringir la entrada de nuevos competidores o proveedores.
- Pactar condiciones para impedir el acceso a ciertos canales de comercialización.
Incluso conductas indirectas, como compartir información de ocupación o previsiones de demanda, pueden ser objeto de revisión por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.
Casos internacionales que dejaron lecciones
Para ilustrar el impacto de estas prácticas, Torrado presentó ejemplos de diferentes países.
En Francia (2005), seis hoteles de lujo fueron sancionados por intercambiar datos de precios y niveles de ocupación. En Dinamarca (2007), una asociación hotelera fue multada por fijar un precio mínimo común. En la Unión Europea (2016), el caso Eturas reveló cómo una plataforma digital coordinaba descuentos entre agencias, lo que derivó en sanciones del Tribunal de Justicia Europeo.
Otros ejemplos en Australia y Hong Kong mostraron cómo la señalización de precios o los acuerdos indirectos con proveedores también se consideran violaciones al principio de libre competencia.
Estos casos demuestran que el fenómeno no es exclusivo de Colombia y que la vigilancia debe ser constante.
Cultura de cumplimiento y prevención
La especialista enfatizó que más allá de evitar sanciones, la meta debe ser construir una cultura de competencia leal dentro de las organizaciones.
Entre las medidas recomendadas figuran:
- Capacitar a los equipos sobre qué temas pueden o no tratarse con competidores.
- Establecer protocolos internos y canales de denuncia.
- Documentar las razones detrás de las decisiones comerciales.
- Analizar con cautela cualquier solicitud de información de terceros.
Las sanciones por infringir la normativa pueden alcanzar hasta 100.000 salarios mínimos para personas jurídicas y 2.000 salarios mínimos para personas naturales, además del daño reputacional y las restricciones operativas.
“La libre competencia no es un obstáculo, sino una oportunidad para ser más creativos, éticos y sostenibles en la manera de hacer negocios”, concluyó Torrado.
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