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Inteligencia Artificial con sentido: tecnología para transformar empresas y personas

La Inteligencia Artificial impulsa productividad, innovación y cultura organizacional con impacto directo en turismo, empresas y vida diaria.

En turismo, por ejemplo, la penetración de la IA alcanza el 65% en agencias de viaje y el 46% de los trabajadores del sector la identifican como prioridad tecnológica. Su impacto se traduce en resultados tangibles: el tiempo de conversión de reservas se redujo de horas a minutos y la tasa de cierre creció un 26%. Además, en apenas dos años y medio, las empresas que aplicaron IA han logrado ahorros de hasta 25% en rentabilidad operativa.

Más que tecnología: personas, procesos y cultura

Uribe subrayó que la adopción de la IA no es solo un asunto de algoritmos (10%) o de plataformas tecnológicas (20%), sino sobre todo de personas y procesos (70%).

Hoy, muchos empleados usan IA de manera informal (“bring your own AI”), incluso sin declararlo a sus jefes, lo que refleja tanto el potencial como los riesgos de una implementación desordenada. Por ello, el reto no es prohibir su uso, sino crear una cultura organizacional que fomente la experimentación, el aprendizaje continuo y la transparencia.

Los perfiles frente a la IA varían: desde los pesimistas que la consideran una moda pasajera, hasta los fatalistas que la ven como una amenaza total. También existen los optimistas descontrolados que ignoran riesgos y los constructivos que reconocen los desafíos, pero entienden que el verdadero peligro es no hacer nada.

Inteligencia Artificial
El reto de la Inteligencia Artificial no es prohibirla, sino liderar su uso con cultura, personas y procesos.

El reto de la Inteligencia Artificial no es prohibirla, sino liderar su uso con cultura, personas y procesos.

IA en la vida diaria: de lo laboral a lo personal

Un informe citado muestra que los usos de la IA van más allá del trabajo. Entre los 100 principales casos figuran la asistencia terapéutica, la recreación de voces de personas fallecidas, la organización de viajes e incluso la asesoría en relaciones personales. Esto confirma que la IA impacta todas las dimensiones de la vida humana.

Uribe recalcó que el gran algoritmo detrás de cualquier implementación exitosa no es el software, sino el liderazgo. Se necesita visión para definir prioridades, establecer una “torre de control” que guíe el uso de la IA y comunicar con claridad la estrategia a todos los niveles. Sin ese liderazgo, la resistencia cultural puede frenar cualquier avance tecnológico.

El líder de la inteligencia artificial está en el espejo

La IA puede acelerar procesos, mejorar el marketing, personalizar experiencias y optimizar operaciones, pero no define lo justo, lo ético ni lo humano. Por eso, concluyó Uribe, siempre debe haber un humano a bordo.

Adoptar inteligencia artificial es más que instalar herramientas: es repensar cómo trabajamos, cómo lideramos y cómo formamos equipos. Y el liderazgo necesario para esa transformación —recordó— está en cada persona que se mire al espejo y decida ser protagonista del cambio.

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