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TravelTech

La IA dispara la búsqueda de vuelos, pero la conversión sigue estancada, según Phocuswright

La consultora asegura que la Inteligencia Artificial ha impulsado la consulta de vuelos, pero está tensionando las webs de las aerolíneas y los GDS.

La consultora identificó durante su conferencia europea celebrada la semana pasada en Barcelona, un cambio de fondo en la forma en la que los consumidores planifican sus desplazamientos, con un peso creciente de los modelos de lenguaje y de los asistentes personales en los primeros momentos del viaje.

Uno de los efectos más inmediatos es el fuerte aumento de los ratios de búsqueda frente a reserva, conocidos en el sector como look-to-book. Según se expuso durante la presentación, un usuario que antes podía resolver una consulta en una o dos búsquedas puede activar ahora, a través de un asistente de IA, decenas de peticiones sobre destinos, tarifas, disponibilidad o combinaciones de viaje.

Todas estas peticiones están tensionando las webs y plataformas de reservas, según Phocuswright

Este cambio incrementa la presión sobre las aerolíneas, los GDS, los metabuscadores y otros intermediarios tecnológicos, que deben procesar un volumen creciente de consultas con una conversión todavía incierta. De hecho, desde la consultora se subraya que menos de un 20% de las consultas acaba en reservas confirmadas.

La cuestión central ya no es solo responder a más tráfico, sino distinguir entre una intención real de compra y una exploración genérica del usuario.

En este contexto, Phocuswright apunta a la aparición de una “capa de inteligencia” entre los modelos de lenguaje, las herramientas de agentes y los inventarios de aerolíneas o distribuidores.

Su función sería filtrar, ordenar y enriquecer los datos antes de abrir consultas más deterministas sobre disponibilidad y precio, reservadas para el momento en el que el viajero está más cerca de comprar. (Phocuswright: 5 claves turísticas para 2026 que todo profesional debe saber)

La previsión es que los GDS y los metabuscadores compitan por ocupar esa posición intermedia. Para el transporte aéreo, el objetivo será evitar que los asistentes de IA conviertan a las aerolíneas en marcas invisibles dentro de una recomendación genérica basada en destino, presupuesto o tipo de viaje.

La Inteligencia Artificial cada vez gana más peso en el proceso de planificación de viajes

Por otro lado, Phocuswright también subrayó que la fase de descubrimiento y planificación se está desplazando progresivamente hacia los modelos de lenguaje. El viajero, en lugar de partir de una aerolínea concreta, puede pedir a un asistente opciones para una playa en Francia, una escapada urbana o un viaje de negocios, dejando que la tecnología preseleccione rutas, horarios y proveedores.

Para las aerolíneas, este movimiento abre oportunidades en personalización, pero también riesgos operativos y comerciales. Las compañías pueden utilizar la IA para adaptar comunicaciones, correos electrónicos, notificaciones y ofertas auxiliares, aunque el margen de error sigue siendo relevante cuando no se interpreta correctamente el motivo del viaje.

Desde la consultora, además, advirtieron de que la hiperpersonalización tiene límites. Un viajero de negocios que reserva a última hora puede parecerse, en términos de comportamiento digital, a una persona que viaja por una emergencia familiar. Por ello, las aerolíneas deberán combinar ofertas personalizadas con productos básicos reconocibles, evitando que una recomendación mal ajustada añada fricción al proceso de compra. (Phocuswright revela que los viajeros son cada vez menos fieles a OTAs y hoteles)

¿Puede la Inteligencia Artificial generar un paquete combinado apoyado en mayoristas?

Por último, en la parte de distribución, los estándares tecnológicos y la venta de productos combinados ganarán peso. La capacidad de mostrar paquetes, servicios auxiliares y atributos de tarifa de forma más clara será clave para que agencias, aerolíneas y plataformas puedan vender el producto adecuado en cada canal, especialmente en un entorno en el que los asistentes de IA actuarán cada vez más como prescriptores.

De cara a los próximos años, la consultora no plantea una sustitución total de los actores actuales del mercado aéreo, sino una redistribución de funciones.

Las tareas más simples de intermediación podrán automatizarse, mientras que la operación aérea, la atención en incidencias, la confianza en la recomendación y el acompañamiento experto seguirán teniendo un componente humano relevante. El reto para 2026 será adaptarse a una búsqueda más automatizada, más fragmentada y menos controlada por los canales tradicionales.