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Duro golpe al consumo de vino en Colombia

Con la aprobación en tercer debate de la Cámara de Representantes del proyecto de ley 152 de 2015, el consumo de vino en Colombia recibirá un duro golpe. La imposición de más impuestos a la bebida como resultado de su trato igualitario con licores destilados sepultará el floreciente mundo del vino y afectará a restaurantes, hoteles y escuelas gastronómicas.

Con preocupación y casi resignación las personas vinculadas al mundo del vino en Colombia aguardan la aprobación en plenaria del Senado de la República de la ley 152 de 2015, que modifica el esquema tributario de los licores en Colombia y pone contra la pared al floreciente mundo del vino en Colombia. Un sector que en los últimos años viene creciendo de la mano de la apertura de restaurantes, hoteles, escuelas de gastronomía y el incremento de turistas internacionales.
El amargo cóctel del proyecto de ley en cuestión tiene tres componentes: un IVA del 5%; la unificación del Impuesto al consumo (que los importadores de vino conocen como "ico"), que pasará de $ 306 cobrados por cada grado de alcohol a $ 202 en general; y un impuesto "ad valorem" del 20% que grava la botella vino al coste final de venta y no solo al arancel, como ocurre hoy.
El resultado de la iniciativa, que comenzará a regir el 1º de enero de 2017, es un aumento del precio de hasta el 130%, "lo que hará que la categoría de vinos de calidad desaparezca del país, acabando además con los logros obtenidos en los TLC con Estados Unidos y la Unión Europea", según afirmó Harry Mateus, gerente del importador Vinalium. "Nosotros, como gremio, no rechazamos que haya una reforma tributaria y un incremento impositivo, lo que queremos es que el vino sea tratado de una manera diferente en la legislación, así como ocurre con la cerveza", apuntó el empresario, en referencia a la exención de esta bebida de la ley en cuestión.
Es que, como mencionan los importadores de vino en el país, la milenaria bebida es ante todo un producto gastronómico con una graduación alcohólica entre 10-16º que encierra una cultura de consumo diferencial y demostrados beneficios para la salud; algo muy distinto a lo que ocurre con los destilados que deben ingerirse con cuidado por superar usualmente los 30º de alcohol.
Por otra parte, la crítica más certera que recibe la iniciativa del Ministerio de Hacienda es la inocuidad de su propósito, toda vez que lo que se busca es recaudar más recursos para subsanar el hueco fiscal.
Sin embargo, lo que se teje en el mundillo de los importadores es que la medida le dará un nuevo impulso al contrabando, cuyos protagonistas ilegales suelen ver ese tipo de coyunturas como "nuevas oportunidades". A ello se suma la falta de incentivo al consumo que propiciará entre los comensales.
No menos dramático es el panorama de las organizaciones que rodean la industria enológica en Colombia. Es el caso de las escuelas de gastronomía, que tienen cientos de estudiantes cursando cursos de sommelier y que, ante el nuevo panorama, se las verán a gatas para conseguir empleo, toda vez que no serán necesarios en hoteles y restaurantes.
"Los vinos de alta calidad no se van a poder comercializar en Colombia, y el trabajo por fomentar la cultura del vino que en todos estos años venimos haciendo los sommeliers va a quedar completamente anulado", afirmó John Jairo Hernandez, presidente de la Asociación Sommelier de Colombia.

FUENTE: duro-golpe-al-consumo-de-vino-en-colombia-

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