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Airbnb al acecho en Colombia

Expertos en turismo aseguran que la plataforma Airbnb, que desde su nacimiento en 2008 ha experimentado un crecimiento vertiginoso y ya está presente en más de 33 mil ciudades de más de 190 países con cerca de un millón de alojamientos, aún no se hace sentir con fuerza en Colombia. Mientras Cotelco busca la manera de forzar a esta plataforma a que les exija el RNT a los establecimientos que allí se anuncian, algunos hoteles ya están viendo a Airbnb como una oportunidad para darse a conocer. Por su parte, esta “compañía sin rostro” hace sus reglas y desconoce las normativas vigentes de cada país.

 

Jordi Busquets, presidente de la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes (IH&RA, por su sigla en inglés), conoce bien a Airbnb. No le ha perdido la pista a esta compañía que nació en 2008 como el emprendimiento de tres estadounidenses que tuvieron la idea de alquilar colchonetas inflables y ofrecerles desayuno a sus huéspedes en el espacio libre del salón de su apartamento. "Airbnb supera la valoración de la cadena Marriott y está a punto de rebasar el millón de alojamientos en más de 33 mil ciudades de más de 190 países", aseguró Busquets, quien es consciente de la magnitud de la empresa que ha causado preocupación entre hoteleros de todo el mundo.

Más que una moda, Airbnb se ha convertido en un instrumento de viaje fundamental para millones de viajeros que han encontrado en las nuevas tecnologías la oportunidad de elegir dónde y cómo alojarse, pero con precios claramente inferiores a los que se ofrecen en los hoteles.

"A medida que el Estado nos pone más impuestos nos volvemos menos competitivos frente a los apartamentos y las fincas que no pagan IVA. Hace poco supe de un apartamento muy bien ubicado en el norte de Bogotá que se ofrece en Airbnb. Mide 54 m², está amoblado y cuesta US$ 75 por noche más las tarifas de aseo y mantenimiento. O sea que ese señor está cobrando US$ 105, algo más de $ 300 mil, y no cobra el IVA". La queja es de Alejandro Morales, vicepresidente ejecutivo de la cadena Germán Morales e Hijos.

Este asunto fiscal es motivo de desvelo en el sector de la hospitalidad. Por esta razón hace unos días, el 4 y el 5 de abril, en Montevideo (Uruguay) tuvo lugar la primera Reunión Iberoamericana de la Organización Mundial del Turismo (OMT) sobre economía colaborativa en el alojamiento turístico. El encuentro tenía por objeto frente a este tema "analizar sus efectos positivos y negativos, fomentar la aproximación a la búsqueda de soluciones para minimizar sus aspectos negativos desde la perspectiva de la colaboración público-privada, impulsar acuerdos y buenas prácticas en la materia y establecer los principios para generar posibles recomendaciones".

Juan Rodríguez, director corporativo de Mercadeo y Ventas del grupo GHL Hoteles, participó en dicho encuentro en Montevideo. "Los gremios y las federaciones hoteleras y la OMT están instando a los gobiernos de Iberoamérica a trabajar en conjunto y buscar mecanismos para reglamentar la actividad de plataformas electrónicas tipo Airbnb y HomeAway, que comercializan apartamentos turísticos ilegales. De hecho, a este encuentro había un representante de Airbnb invitado, pero canceló el viaje", declaró Rodríguez. Él menciona que durante la reunión de la OMT hubo un foro de expertos jurídicos en el que se analizó que Airbnb no está tributando en los países y está fomentando prácticas ilegales. "Quienes hacemos parte de la hotelería organizada pretendemos que Airbnb compita con nosotros en igualdad de condiciones", afirmó. Rodríguez cita casos como los de París, Madrid y Barcelona, donde –asegura– los gobiernos locales llegaron a acuerdos con Airbnb para que esta plataforma cumpliera las reglamentaciones de las ciudades en términos de impuestos.

"Los hoteleros formales tenemos una desventaja enorme frente a los alojamientos que están en Airbnb. Ellos no pagan el impuesto de Industria y Comercio que abonamos todos los hoteles y tampoco los salarios con todas las cargas prestacionales", indicó Gustavo Adolfo Toro, presidente de Cotelco. Busquets se une a los reclamos y va más allá. "En Airbnb hay transacción por los servicios, y la intermediación no puede llamarse economía colaborativa. Además, la esencia del negocio está en la oferta de habitaciones o residencias privadas en las que viven sus propietarios, una modalidad que no está contemplada en gran parte de la legislación de la región", explicó.

Para él, el principal problema que trae consigo Airbnb consiste en que en algunos países no existe el emplazamiento legal jurídico necesario para ordenarlo. "Hay países como Francia, Holanda y Gran Bretaña que han acordado algunos criterios mínimos de exigencia para la oferta que tienen ellos, de la mano del cumplimiento de algunas obligaciones parciales impositivas, pero en América Latina estamos en el caos total", afirmó.

 

EL HOTELERO QUE JUEGA A DOS BANDAS.

Ejemplos de lo que el presidente de la IH&RA llama "caos" abundan en Colombia. Por un lado se encuentran casas, habitaciones, fincas y apartamentos que no tienen los gastos fijos de un hotel –tampoco cumplen con medidas de seguridad y sanidad que se les exige a los hoteles– y, sin embargo, se pueden alquilar en Airbnb. Por otro lado están aquellos hoteles que se promocionan en Airbnb con tarifas más bajas que las que les cobran a sus clientes por otros canales. Es de resaltar el caso de un hotel de siete habitaciones en el centro de Bogotá. Su gerente promociona a este hotel en la plataforma tecnológica con tarifas que son más bajas que las que normalmente cobra. "El precio normal va de $ 160 mil a $ 180 mil para dos personas por noche; pero el precio por Airbnb es un 20% más bajo, unos $ 140 mil", indicó el gerente, que pidió mantener su nombre en el anonimato.

"Me giran por Western Union a mi nombre; no al hotel, pero me descuentan la comisión y el impuesto. Lo hago por aparecer, para que el hotel suene. No es por el tema económico. Yo puedo comercializar por cualquier lado. Lo hago por Booking, por Expedia y otras OTAs; por TripAdvisor y ahora también por Airbnb. Eso sí, no puedo ofrecer una tarifa muy baja en Airbnb porque tengo costos fijos", contó este hotelero y agregó que Airbnb es un rival para hoteles como el suyo. "He tenido huéspedes que se alojan con nosotros, buscan por una noche o dos mientras se ubican en la ciudad porque van a quedarse una semana y luego se van a apartamentos que están en Airbnb. Para mí sí es una competencia", admitió.

Si Airbnb le quita negocios a un hotel que ofrece tarifas más bajas en esa plataforma que en los demás canales, por supuesto también causa daño en los ingresos de aquellos que ni siquiera están en ella. "¿Qué podemos hacer los hoteleros para defendernos del impacto de Airbnb? Nada. La tecnología está borrando las fronteras de todo. Lo que sí le solicito al Gobierno, que es como arar en el desierto, es que les ponga atención a los apartamentos: póngales Industria y Comercio, controles, hágalos inventariar para que se conozcan", manifestó Morales, de GMH.

A la pregunta sobre si se puede controlar a Airbnb, Jean Claude Bessudo, presidente de la Organización Aviatur, respondió que es imposible. "No se puede. Es como Uber, no tiene control." A pesar de su respuesta, Bessudo ha sacado provecho de la famosa plataforma. "La casa navegante de Cholón, en Barú, la tenemos en Airbnb y nos va muy bien por ellos. Ha subido el doble. El Parque Tayrona también está en Airbnb y las reservas han subido el 16%", indicó al agregar que Airbnb no ha producido un impacto negativo en Aviatur.

 

¿YA SE SIENTE AIRBNB EN COLOMBIA?

Alonso Monsalve, dueño del Hotel Mariscal Robledo, presidente de la junta directiva de Lalianxa Travel Network en Colombia y presidente de la junta directiva de Anato, opinó que el impacto de Airbnb todavía no es muy grande en Colombia, pero ya se empieza a notar. "Esas son las tendencias que estamos esperando en venta por Internet y van a llegar muchas más. La gente de la hotelería y las agencias de viajes se están preparando", dijo y agregó que la plataforma es bienvenida: "No nos oponemos para nada. Inclusive muchos agentes de viajes estarían dispuestos a vender Airbnb y a cobrar una tarifa de asesoramiento a los clientes sobre lo que se promociona allí. Puede ser una compra por Internet en productos que no tenga el sistema de Amadeus o de Sabre", explicó, pero aclaró que Airbnb es bien recibido sólo si llega en igualdad de condiciones que los demás competidores. "No puede ser que se hagan reservas desde Estados Unidos y no haya pago de impuestos por un servicio prestado acá. Debe cumplir con la reglamentación de cada país. Hemos tenido noticias de que en algunos países Airbnb está pagando impuestos y se los cobra al cliente", manifestó.

En ese sentido, el presidente de Cotelco hizo énfasis en que el problema de los hoteleros no es con Airbnb sino con el hecho de que la plataforma sea un vehículo para promocionar la oferta ilegal. "No podemos pelear con la tecnología, pero quisiéramos que Airbnb solamente promocionara establecimientos que cumplan con las leyes en Colombia. Eso es lo que estamos proponiendo en el proyecto de Ley de Turismo en el que estamos trabajando: que el Gobierno colombiano le exija a esta plataforma que no anuncie establecimientos que no tengan RNT y que no cumplan con las obligaciones colombianas. En Colombia la hotelería tiene unas reglas. Tiene que tener RNT, tiene que facturar IVA, tiene una serie de obligaciones. La pelea aquí es: si todos estamos en las mismas condiciones ya veremos cómo competimos", agregó.

Para Francisco Malo, presidente de la cadena hotelera Dann, el concepto de Airbnb está incrustado en la hotelería colombiana hace tiempo. "Es parahotelería, sólo que ahora tiene la etiqueta de Airbnb. Veo que es factible que siga creciendo, pero no a los ritmos que se ven en Europa. Para eso falta tiempo. El impacto de Airbnb se siente más por temporadas que por destinos, como en Barranquilla durante el Carnaval", dijo Malo.

La ilegalidad es evidente en ciudades como Villa de Leyva (Boyacá). Así lo asegura Carolina Marín, directora de Colombian Hostels, una entidad que asocia a 42 hostales en 22 destinos de Colombia. "Yo vivo en Villa de Leyva y encuentro unas 250 opciones de hospedaje; pero en el Festival de Cometas, en Semana Santa y en el Festival de Luces la oferta aumenta a cerca de 350 porque se alquilan casas y fincas. Todo se vuelve hospedaje. Airbnb empezó a sonar hace poco y apenas se está popularizando, pero va a pesar bastante en un tiempo. Por eso en nuestra asamblea de abril vamos a tocar el tema", destacó Marín, quien no ignora el hecho de que algunos de sus asociados se están promocionando en Airbnb.

 

EL PERFIL DEL CLIENTE DE AIRBNB.

Por su parte, Gabriel Lamus, gerente general de Viaggio Hoteles y Apartamentos, opina que el auge de Airbnb obliga a diferentes organizaciones a replantear la forma en que se dirigen a los clientes. "Toca tener un servicio mucho más dinámico y profesional. Negar que Airbnb existe es imposible. No se puede pretender que regularlo lo saque del mercado; quienes estamos en el negocio tenemos que profesionalizarnos y ofrecer un producto diferenciador", comentó.

De hecho, Lamus reconoce que algunos de sus clientes se han ido a Airbnb luego de hospedarse en Viaggio. "Se van por precio, pero luego vuelven con nosotros. Se dan cuenta de que el aseo no es igual; y llegan a la conclusión de que lo que se ahorran no es tanto como el confort que dejan de tener; encuentran soluciones caseras de Internet mientras nosotros tenemos canales dedicados de Internet. El detonador de la experiencia nueva puede ser un menor precio, pero luego la diferencia que obtienen no es tan representativa. Si fuera un 50% en la tarifa, de pronto sí; pero las diferencias no llegan a ser tan importantes ($ 30 mil o $ 50 mil)", aseguró Lamus.

Roger Díaz, director de Mercadeo y Comercio Electrónico de Real Hotels & Resorts, está de acuerdo sobre la importancia de la segmentación del público. "Creo que hay hoteles que sí se van a ver afectados por Airbnb, no todos están protegidos. Se protegen dependiendo de su propuesta de valor. Hoteles como el JW Marriott Bogotá, el Marriott de Salitre y el Marriott de Cali, que tienen restaurantes, música en vivo, bar, spa, gimnasio, etc., tienen una diferenciación bastante marcada frente a una plataforma como Airbnb. Pero hay hoteles más pequeños de servicio limitado que solamente te ofrecen la habitación y nada más o tal vez habitación y desayuno. A estos sí les puede afectar algo porque entonces la competencia es mucho más directa y la gente se decide por el precio", contó.

 

AIRBNB, EN UN PAR DE CLICS.

El modelo de negocio de Airbnb se basa en el alquiler de vivienda turística a través de Internet, usando activos que no son propios de la empresa y empleando las nuevas tecnologías para reducir costos fijos del negocio. Es una especie de hotel sin habitaciones en el que a los arrendatarios se les llama anfitriones. Estos fijan el precio y Airbnb les cobra una comisión. En la página de Internet de la plataforma se advierte que por cada reserva confirmada se cobra una tarifa de servicio del 3% "para cubrir los costes de tramitación de los pagos de los huéspedes".

Allí mismo se anota que también se cobra una tarifa de servicio para huéspedes, destinada a cubrir los gastos de mantenimiento de la plataforma de Airbnb. "Los huéspedes podrán consultar la cantidad correspondiente a la tarifa de servicio antes de confirmar su reserva, pero suele oscilar del 6% al 12% del subtotal. Sin embargo, este porcentaje puede aumentar o disminuir en función de las características de la reserva", se lee en la página.

En cuanto a la duda sobre si se deben o no pagar impuestos, en las instrucciones de la plataforma se indica: "Algunas veces, la normativa local obliga a los anfitriones a aplicarlos. Cuando esto ocurre, lo mejor es que incluyan el importe de los impuestos en el precio de la reserva, aunque también hay anfitriones que solicitan el pago de los mismos cuando el huésped llega al alojamiento".

Más allá de estas condiciones, Airbnb es una plataforma totalmente hermética sin dialogo alguno con sus “anfitriones”. Todos los pasos que se necesitan para hacer parte de la plataforma están explicados claramente y en ese sentido no hace falta tener un interlocutor físico. Es una interacción que a todas luces no parece ser necesaria para Airbnb, que continúa creciendo e incluso está incursionando con fuerza en el terreno de los viajes de negocios.

 

De acuerdo con un reporte reciente de la agencia EFE, en Barcelona se hospedaron en apartamentos que figuran en Airbnb cerca de 30 mil personas durante el Mobile World Congress, que tuvo lugar en febrero pasado. El artículo da cuenta de que gracias al programa ‘Airbnb para Empresas’ lanzado el año pasado, unas 200 compañías han utilizado esta iniciativa y "han generado un incremento del 400% en las reservas de viajes de negocios respecto a una semana normal en la Ciudad Condal". Lo que comenzó en 2008 como el emprendimiento de tres estadounidenses que alquilaron colchonetas inflables y les ofrecieron desayuno a sus huéspedes en el espacio libre del salón de su apartamento sigue creciendo. Y no hay señales de que se detenga.

FUENTE: airbnb-al-acecho-en-colombia

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