La competencia por atraer congresos, convenciones y reuniones internacionales ya no depende solo de infraestructura y conectividad. Responder a públicos diversos, reconocer sus necesidades y diseñar experiencias para segmentos poco explorados abre nuevas oportunidades para el turismo MICE en Colombia. (Colombia: el nuevo mapa del turismo MICE y bodas de destino)
Luis Alejandro Dávila, CEO de la Escuela Internacional de Turismo (EIT); Natasha Merino, fundadora de MPI Colombia; Annabella Otero Berrocal, subdirectora de Mercadeo del Instituto Distrital de Turismo de Bogotá (IDT); María Paula Díaz, coordinadora de Redacción de Ladevi Colombia; y Felipe Cárdenas, presidente de la Cámara de la Diversidad.
En pocas palabras
- Turismo MICE: Colombia amplía oportunidades de negocio con enfoque en eventos inclusivos y diversos.
- Claves del éxito: Los organizadores priorizan la capacidad de respuesta, seguridad y autonomía en los destinos.
- Crecimiento y legado: Bogotá registra un aumento de eventos y se busca medir el impacto social además del económico.
Estos desafíos marcaron el conversatorio “Turismo MICE: ¿Cómo captar eventos especializados con enfoque diferencial?”, organizado por Prosperia Turismo de la Cámara de la Diversidad con el apoyo de Hilton Bogotá y Compensar. Moderado por María Paula Díaz, coordinadora de Redacción de Ladevi Colombia, reunió a Annabella Otero Berrocal, subdirectora de Mercadeo del Instituto Distrital de Turismo (IDT); Natasha Merino, fundadora de MPI Colombia; y Luis Alejandro Dávila, CEO de la Escuela Internacional de Turismo (EIT).
“El potencial es titánicamente gigantesco”, afirmó Felipe Cárdenas, presidente de la Cámara de la Diversidad, al referirse a segmentos que aún tienen amplio margen de desarrollo en Colombia. Bodas igualitarias, turismo afro, adultos mayores, personas con discapacidad y nuevas configuraciones familiares fueron algunos de los ejemplos que planteó para crear eventos especializados y generar nuevas oportunidades comerciales. (Turismo MICE: las 10 tendencias que redefinen los eventos sostenibles)
¿Qué busca un organizador al elegir un destino?
Para Natasha Merino, la capacidad de respuesta puede inclinar la decisión entre un destino y otro. Contar con una cadena de proveedores profesional, articulada y preparada para resolver situaciones inesperadas resulta tan relevante como disponer de una infraestructura adecuada. Un organizador necesita saber que encontrará soluciones incluso cuando el imprevisto ocurra pocas horas antes del evento. (Las claves para gestionar el turismo MICE y capitalizar el auge de los grandes eventos)
A esta capacidad operativa se suman dos condiciones: seguridad y autonomía. La primera trasciende la integridad física e involucra aspectos como rutas de evacuación, transporte, alimentación y atención de requerimientos particulares. La segunda implica que, por ejemplo, una persona con discapacidad pueda desplazarse y participar con independencia y dignidad.
“El evento no empieza cuando se abre la puerta. El evento va más allá de la invitación”, explicó Merino. Desde esta perspectiva, la diversidad abarca variables de género, culturales, lingüísticas, generacionales y de accesibilidad que deben considerarse desde la planeación de la experiencia.
Por ello, atender públicos diversos no significa diseñar experiencias aisladas para cada grupo, sino comprender sus necesidades y generar condiciones para que puedan compartir un mismo espacio. Seguridad, autonomía y confianza se convierten así en factores que atraviesan tanto al destino como a toda su cadena de proveedores.
Bogotá muestra el alcance económico del turismo MICE
La experiencia de Bogotá sirvió para dimensionar el peso que puede alcanzar la industria de reuniones en un destino. Annabella Otero compartió cifras del IDT sobre el comportamiento reciente del segmento y la capacidad instalada de la capital.
Según los datos expuestos durante el encuentro, Bogotá realizó 222 eventos MICE entre 2024 y 2025, un 67% más que en el periodo anterior. La actividad generó cerca de 300.000 noches hoteleras y 5.461 puestos de trabajo. A esto se suman más de 170 venues convencionales y no convencionales y más de 400 operadores profesionales, mientras que el 41% del personal vinculado a estos servicios es bilingüe. (El turismo MICE genera un impacto de 3,2 billones de dólares, equivalente a la 16ª economía mundial)
Otero explicó que la preparación para recibir audiencias diversas también requiere accesibilidad, capacitación y coordinación entre instituciones, gremios y prestadores de servicios. De esta manera, la competitividad no recae exclusivamente en la infraestructura ni en el sector público, sino en la capacidad del ecosistema turístico para responder de manera conjunta.
Ese reto lleva la conversación hacia el talento humano. Para Luis Alejandro Dávila, Colombia necesita elevar la preparación de los distintos oficios vinculados al turismo y reconocer que el servicio no puede responder a una fórmula idéntica para todos los mercados.
Dávila lo definió como una “antropología del turista”: conocer el comportamiento, las expectativas y las particularidades de cada mercado para trasladar esa información a la formación de los profesionales. Un asistente alemán, brasileño o de otra nacionalidad puede tener percepciones distintas sobre la atención, el servicio y los tiempos de respuesta.
Tecnología, humanidad y legado: hacia dónde va el MICE
Al proyectar la evolución de la industria, Merino identificó tres variables que tendrán un papel relevante: tecnología, experiencias más humanas y legado. Inteligencia artificial, traducción simultánea, personalización de registros y credenciales digitales convivirán con una demanda por espacios que favorezcan la interacción y las conexiones entre los asistentes.
En ese escenario aparecen tendencias como la festivalización, el wellness y agendas menos saturadas, con mayor espacio para el networking, el aprendizaje y las relaciones humanas. La tecnología, por tanto, no sustituye la experiencia presencial, sino que se incorpora a una industria cuyo valor continúa estando en reunir personas.
A su vez, el legado amplía la manera de medir los resultados de un evento. El número de asistentes, la ocupación hotelera y la derrama económica siguen siendo indicadores relevantes, pero se suman otros efectos: conocimiento que permanece en las comunidades, transformaciones sociales, inclusión y posibles aportes a políticas públicas.
Para Dávila, Colombia tiene todavía camino por recorrer en materia de políticas públicas e incentivos para la industria de reuniones, además de construir una narrativa que comunique las transformaciones asociadas a estos encuentros y vaya más allá de su impacto económico.
La oportunidad también se extiende al turismo vacacional. Un viajero que llega por un congreso o una reunión puede prolongar su estadía para consumir gastronomía, experiencias y otros servicios turísticos, lo que abre posibilidades de venta cruzada para agencias, operadores, hoteles y destinos.
La diversidad abre nuevos mercados para el turismo MICE
Como se mencionó anteriormente, Cárdenas invitó a mirar segmentos que aún tienen espacio para convertirse en producto. El turismo romance para bodas igualitarias, las experiencias vinculadas con comunidades afro, los eventos dirigidos a adultos mayores y personas con discapacidad o las propuestas para familias multiespecie son algunos ejemplos de nichos capaces de ampliar el mercado de reuniones en Colombia.
“La diversidad, la mejor excusa para que hagamos muchos más negocios y que el turismo de reuniones siga creciendo y profesionalizándose en Colombia”, concluyó Felipe Cárdenas

