La inteligencia artificial avanza con rapidez en la planificación de los viajes europeos, pero todavía no ha conseguido trasladar ese crecimiento a la confianza de los consumidores. Así lo expone el último informe publicado por Phocuswright que refleja una divergencia cada vez mayor entre el número de viajeros que recurre a soluciones basadas en IA para preparar sus desplazamientos y aquellos que consideran fiables las recomendaciones generadas por esta tecnología. (Phocuswright pone cifras a la dependencia de las OTAs por los hoteles)
Phocuswright: la IA sigue por detrás de las recomendaciones de viajes de amigos y familia
Phocuswright advierte de que la inspiración y búsqueda de viajes gana peso entre la IA, OTAs y buscadores, pero el factor humano sigue liderando.
Así buscan o se inspiran los turistas para sus próximos viajes, según Phocuswright.
En pocas palabras
- IA y viajes: La inteligencia artificial avanza en la planificación de viajes europeos, pero la confianza del consumidor aún es baja.
- Confianza: Las recomendaciones de amigos y familiares (42%-55%) superan a la IA (17%-20%) y agencias tradicionales (33%-42%) en fiabilidad.
- Estrategia: Las marcas deben diversificar su presencia digital, ya que los viajeros usan múltiples plataformas para planificar sus trayectos.
El Europe Consumer Travel Report 2026 muestra además que este nuevo hábito no está concentrándose alrededor de un único intermediario. Entre los consumidores que utilizan IA en Reino Unido, Francia y Alemania, las plataformas independientes, como los asistentes conversacionales, siguen siendo la principal puerta de entrada, utilizadas por entre el 44% y el 51% de los viajeros, dependiendo del mercado analizado.
¿Cómo buscan en la IA los viajeros europeos, según Phopcuswright?
Sin embargo, una parte importante de la actividad se produce dentro de servicios turísticos ya consolidados. Las funcionalidades inteligentes incorporadas por agencias de viajes online (OTA) y metabuscadores concentran entre el 21% y el 33% del uso, mientras que las respuestas generadas mediante IA dentro de los motores de búsqueda representan entre el 25% y el 34%.
En ese reparto, las páginas web y aplicaciones de aerolíneas, hoteles y otras compañías captan únicamente entre el 11% y el 16% del uso de herramientas de inteligencia artificial. Para Phocuswright, este escenario obliga a las marcas a evitar estrategias centradas exclusivamente en un único canal, ya que una parte sustancial de las decisiones del viajero se produce ahora en diferentes entornos digitales.
Pete Comeau, director general de Phocuswright, resume el fenómeno señalando que la atención del consumidor ya no converge en una única plataforma, sino que se distribuye entre asistentes independientes, buscadores y OTA. Esta dispersión multiplica los puntos de contacto que intervienen antes de una reserva y aumenta la presión sobre las empresas turísticas para mantener su producto visible y correctamente representado en cada uno de ellos. (¿Cuáles son las herramientas de Inteligencia Artificial más usadas por los viajeros europeos?)
Los viajeros confían más en las recomendaciones de su entorno físico que en las de la IA
El crecimiento de la adopción tecnológica contrasta, no obstante, con los resultados del informe complementario Europe's Trust Economy: Confidence as Travel's Newest Competitive Advantage. Las recomendaciones de amigos y familiares siguen siendo la fuente que mayor seguridad transmite, con porcentajes de confianza de entre el 42% y el 55%. Las agencias de viajes tradicionales mantienen igualmente una posición destacada, al conseguir niveles de entre el 33% y el 42%.
Las respuestas producidas por inteligencia artificial se encuentran a considerable distancia. Solo entre el 17% y el 20%de los viajeros afirma confiar completa o mayoritariamente en la información generada mediante IA durante la preparación de un viaje.
Phocuswright también identifica diferencias relevantes entre los tres principales mercados europeos examinados. Los británicos presentan una mayor predisposición hacia la IA y otras herramientas digitales, mientras los viajeros alemanes adoptan una actitud más prudente. Los franceses, por su parte, muestran niveles superiores de escepticismo hacia varias fuentes de información, una divergencia que cuestiona la eficacia de aplicar una misma estrategia de comunicación y confianza a todos los mercados europeos.
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