La hotelería en el Caribe registra un movimiento tectónico de gran impacto. Iberostar Hotels & Resorts ha decidido cesar la operación de los seis establecimientos que aún gestionaba en Cuba, completando así su salida definitiva del mercado cubano. (¿Podría Cuba demandar a Meliá, Iberostar y Blue Diamond por abandonar sus hoteles?)
Iberostar deja de operar sus últimos hoteles y consuma su salida de Cuba
La cadena hotelera española pone fin a su presencia en la isla tras desvincularse de la gestión de los seis establecimientos que aún mantenía en el país.
Continúa la salida de algunos de los hoteles Meliá e Iberostar de Cuba.
La medida marca el cierre de una etapa histórica para una de las cadenas españolas con mayor trayectoria e inversión en el desarrollo turístico de la isla.
La desvinculación se produce en el marco de una revisión estratégica de la compañía, que busca optimizar la rentabilidad de su porfolio internacional y concentrar sus recursos operativos y de inversión en destinos donde mantiene mayor eficiencia y proyección de crecimiento.
Un entorno operativo complejo y reestructuración de activos
La salida de Iberostar representa la culminación de un proceso gradual de repliegue en el destino. Durante los últimos años, la coyuntura macroeconómica de Cuba, sumada a los desafíos en las cadenas de suministro, las fluctuaciones en la llegada de visitantes internacionales y las dificultades en la operativa diaria, han tensionado los márgenes de rentabilidad de las gestoras extranjeras.
Hasta el momento de la decisión, la compañía operaba sus últimos activos bajo la modalidad de contratos de gestión con las entidades estatales propietarias de la infraestructura. Tras evaluar el rendimiento global de los establecimientos y la evolución de los flujos emisores hacia el destino, la firma optó por no dar continuidad a la explotación de estos últimos seis hoteles.
La situación de Iberostar en Cuba
Iberostar ya había reducido drásticamente su operación desde el pasado 1° de junio, cuando pasó de gestionar 18 establecimientos a quedarse únicamente con seis, dejando la operativa de los que eran propiedad de la empresa Gaviota para adaptarse al entorno regulatorio impuesto por la Administración estadounidense.
El cese de operaciones de la cadena española reacomoda la oferta de sol, playa y ciudad en Cuba, trasladando la gestión de las propiedades a los grupos hoteleros locales o a nuevos operadores que asuman su comercialización.
Desde la cadena subrayan que "continúan apoyando a sus equipos durante esta etapa, manteniendo su compromiso con la proyección futura del país".
El turismo hacia Cuba pierde más de la mitad de sus visitantes
El repliegue de Meliá llega en un contexto especialmente adverso para la industria turística cubana. Las dificultades energéticas han repercutido en la conectividad aérea, obligando a aerolíneas como Iberia, World2Fly, Rossiya, WestJet y Air Canada a suspender conexiones con la isla ante la falta de garantías sobre el abastecimiento de combustible de aviación. (Cuba pierde casi la mitad de sus turistas entre enero y marzo (-48%))
Esa "desconexión aérea" fue el principal causante de los últimos datos oficiales turísticos: en total 359.491 visitantes internacionales llegaron al destino entre enero y mayo de 2026, frente a los 865.197 contabilizados durante el mismo periodo del año anterior.
Esto significa que el destino conserva apenas el 41,6% del volumen registrado en 2025, con una caída interanual del 58,4%, según la información preliminar publicada por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI).
¿Qué representa este movimiento para las agencias de viajes?
Para las agencias de viajes y turoperadores que comercializan el destino Cuba en los mercados emisores de Europa y América Latina, la salida de Iberostar plantea retos inmediatos en la gestión comercial:
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Gestión y reubicación de reservas: las agencias con pasajeros confirmados en los hoteles afectados deben coordinar con los turoperadores y receptivos la verificación de las condiciones de estancia bajo la nueva administración o, en su defecto, tramitar el cambio a otros resorts de categoría similar.
Actualización del catálogo y estándares de marca: al dejar de estar bajo el paraguas de Iberostar, los establecimientos ya no contarán con los programas de servicio, gastronomía ni los compromisos de sostenibilidad característicos de la marca (como su plataforma Wave of Change), por lo que se debe ajustar la información suministrada al cliente final.
Redireccionamiento de la demanda: el canal minorista deberá adaptar su oferta en la isla apoyándose en otras cadenas internacionales con presencia vigente en polos como Varadero, Los Cayos o La Habana, o bien diversificar las opciones de vacaciones hacia destinos alternativos del Caribe.
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