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Hoteles: cómo prevenir fraudes y riesgos en la operación

Los hoteles enfrentan riesgos que van más allá del control de accesos. Fraude y dólares falsos exigen protocolos de prevención y personal capacitado.

En pocas palabras

  • Hoteles: Enfrentan riesgos de fraude y billetes falsos más allá del control de accesos, exigiendo protocolos claros.
  • Dólares falsos: El U.S. Secret Service capacitó a hoteles sobre cómo detectar y prevenir la circulación de moneda apócrifa.
  • Prevención: La capacitación del personal y el uso de herramientas como lámparas UV son claves para identificar billetes falsos.
Resumen generado por Thinkindot AI

El tema hizo parte de la conferencia “Seguridad en operaciones de alojamiento”, con la participación de Isabel Londoño y Edward Martínez, del U.S. Secret Service, y Mauricio Molina, gerente general de Tokken Security. La circulación de dólares falsos fue uno de los riesgos abordados, especialmente por la exposición de los establecimientos que reciben pagos en efectivo.

“La idea es que el hotel y las personas que tengan contacto con la moneda, sin importar quién sea, tengan los conocimientos básicos. Ahí empieza el primer filtro para nosotros y posiblemente se abre una puerta para una investigación”, explicó Isabel Londoño, agente investigadora del U.S. Secret Service.

Dólares falsos: un riesgo para hoteles y alojamientos

Aunque el U.S. Secret Service es reconocido principalmente por la protección presidencial, su historia está directamente relacionada con los delitos financieros. La agencia fue creada en 1865 para combatir la falsificación de moneda y, años después, sumó entre sus responsabilidades la protección del presidente de Estados Unidos y otros altos dignatarios.

En la hotelería, la vulnerabilidad aumenta por la cantidad de personas que pueden tener contacto con efectivo durante la operación. Recepcionistas, cajeros, meseros y otros trabajadores de servicio pueden recibir un billete falso sin advertirlo si desconocen las características que diferencian una pieza genuina de una falsificación.

La experiencia de Ecuador, donde el dólar es moneda de curso legal, evidencia cómo esta modalidad puede llegar al sector. Londoño explicó que hoteles comenzaron a reportar pagos con billetes falsificados, lo que derivó en investigaciones sobre organizaciones criminales que adquirían grandes cantidades de esta moneda para introducirla gradualmente en diferentes transacciones.

Las pesquisas también condujeron hasta Colombia como origen de parte de las falsificaciones detectadas. Si bien el U.S. Secret Service aún no había registrado en el país casos bajo esta modalidad directamente en establecimientos hoteleros, Londoño señaló que ya se han recibido reportes de propinas falsas entregadas a meseros y personal de servicio.

La magnitud del problema quedó expuesta en una operación realizada en Bucaramanga. Tras cerca de un año de investigación, vigilancia e interceptaciones, las autoridades identificaron una empresa que funcionaba legalmente como imprenta durante el día, pero que en la noche era utilizada para fabricar moneda falsa.

Allí fueron incautados US$ 12 millones falsos y $4.000 millones en pesos colombianos falsificados, estos últimos con un alto nivel de calidad, según Londoño. El hallazgo dejó una inquietud adicional para las autoridades: cuánto dinero producido anteriormente en ese lugar ya habría ingresado en circulación.

¿Cómo puede un hotel identificar dólares falsos?

Frente a este escenario, la capacitación del personal constituye la primera barrera de prevención. Quienes manipulan efectivo deben familiarizarse con las características del dinero genuino para detectar anomalías antes de que un billete ingrese a la caja del establecimiento.

Una primera referencia es el material. Los dólares estadounidenses están fabricados con 75% algodón y 25% lino, una composición que les proporciona una textura y resistencia particulares. Además, incorporan pequeñas fibras rojas y azules dentro del material; en algunas falsificaciones, estos elementos aparecen simplemente pintados sobre la superficie.

A ello se suman los hilos de seguridad visibles bajo luz ultravioleta, cuyo color varía según la denominación: rosa o rojo en US$ 100, amarillo en US$ 50, verde en US$ 20, naranja en US$ 10 y azul en US$ 5. La ausencia de la reacción correspondiente es una señal de alerta.

El billete de US$ 100, uno de los más falsificados según lo expuesto durante la conferencia, cuenta con elementos adicionales. Su banda de seguridad tridimensional genera movimiento en los números 100 y las campanas al inclinar el ejemplar, mientras que la campana ubicada en el tintero utiliza una tinta ópticamente variable que cambia de cobre a verde.

La inspección puede incluir también la microimpresión, visible con lupa, y los códigos asociados a los bancos de la Reserva Federal, que siguen una correspondencia alfanumérica determinada. Por ejemplo, Boston corresponde a A1 y Nueva York a B2; una combinación que no respete este orden puede ser indicio de falsificación.

Por ello, una lámpara ultravioleta y una lupa pueden convertirse en herramientas prácticas para los establecimientos que manejan moneda estadounidense. Más que depender de equipos complejos, la recomendación es que el personal sepa qué revisar, dónde hacerlo y qué señales deben generar una alerta.

¿Qué hacer si un hotel recibe un billete falso?

Detectar la irregularidad es solo una parte del proceso. Los hoteles también necesitan contar con un protocolo que determine cómo actuar frente a un billete sospechoso, desde su manejo dentro del establecimiento hasta el eventual contacto con las autoridades para facilitar una investigación.

La ausencia de este procedimiento puede trasladar la pérdida directamente al trabajador. Durante la conferencia se relató el caso de un empleado que recibió US$ 150 falsos y tuvo que asumir el faltante de caja. Posteriormente, los billetes quedaron almacenados en el hotel sin que se activara un proceso que facilitara su análisis por parte de las autoridades.

El mensaje para el sector trasciende, por tanto, la detección de dólares falsificados. La seguridad hotelera también comprende la prevención de riesgos financieros, la preparación de los colaboradores y la existencia de procedimientos claros para reaccionar ante posibles fraudes, evitando que una irregularidad termine en pérdidas para el establecimiento o sus trabajadores.

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