Phocuswright es una de las consultoras turísticas más importantes del mundo. Venden información a empresas para que tomen las mejores decisiones posibles. Ajustar productos, expandir su oferta a otros mercados, descubrir nuevas tecnologías que disparen la productividad. Una dinámica muy habitual en Estados Unidos. (La percepción turística de Estados Unidos sigue a la baja entre los turistas europeos)
Estados Unidos ya señala al elefante turístico en la habitación: "La situación es grave"
Durante Phocuswright Europe, los directivos turísticos mundiales analizan el futuro del sector, y parece que Estados Unidos da pistas de una crisis de demanda.
Estados Unidos empieza a ver el elefante turístico en la habitación: ¿se está desacelerando el turismo mundial?
Del 15 al 17 de junio, esta consultora celebra en Barcelona (España) su convención anual dedicada al mercado europeo, que sirve como termómetro anticipado de lo que llegará al turismo. Es el motivo por el que muchos profesionales pagan su ticket para participar, con un coste medio de 2.000 euros.
Ladevi ha asistido al evento y ha podido comprobar qué datos marca ese termómetro. Y puede que a muchos no les sorprenda el resultado: la economía mundial se enfría, la incertidumbre se dispara y el consumo, aparentemente, tenderá a contraerse. Pero parece que decirlo en público está mal visto.
¿El fin de la fiesta del turismo en Estados Unidos?
Fuentes consultadas por Ladevi tildan la situación de “grave”. Sobre todo por la situación económica en Estados Unidos. En este país, la clase media se reduce cada vez más. Los salarios parecen estar congelados, pero los precios de los productos básicos se disparan.
Es relevante recalcar que los precios aumentan en la cesta de la compra, las casas o los vehículos. En lo básico. Pero, según los expertos que asisten a esta feria, los viajes, tecnología y productos no esenciales en general, no solo no suben de precio, sino que están en constantes “descuentos y ofertas”.
Quien viaja desde Estados Unidos, o lo hace pocos días y con ofertas a destinos de corto-medio radio, o a grandes destinos con precios por encima de los 20.000 dólares por persona. (Estados Unidos se rinde a los destinos europeos: un 34% de su emisor quiere visitarlos)
La clase rica cada vez lo es más, y por tanto viaja más (y mejor). Algo que explica que la clase media-baja esté aplazando tanto la compra de vuelos y paquetes turísticos (hasta una semana antes, cuando esta cifra era completamente residual, según datos de Phocuswright). Con el consecuente descuento que supone en muchas ocasiones abrazar el “last minute”.
El nivel de deuda en Estados Unidos es el más alto de los últimos 50 años. Según la Reserva Federal, con solo 30 años, casi la mitad de los estadounidenses tienen más de 35.000 dólares en deuda financiera (por créditos estudiantiles, tarjetas de crédito, leasing/financiación de vehículo…). Y eso afecta a la capacidad de gasto (aunque siga aumentando su endeudamiento).
El gasto medio turístico de los Estados Unidos sigue siendo alto, pero tiende a estabilizarse (e incluso bajar)
Para destinos dependientes del emisor estadounidense (como Caribe, México, Canadá, Europa occidental, Japón o grandes capitales) el primer síntoma de este “elefante turístico en la habitación” no suele ser la cancelación masiva, sino la compresión del gasto medio. Es decir: el turista viaja, pero reserva más tarde, compara más, reduce upgrades, recorta restauración, excursiones o compras, y se desplaza hacia hoteles de menor categoría o alojamientos alternativos.
Esto impacta especialmente en destinos donde el visitante estadounidense tiene un gasto diario elevado y donde el aéreo de larga distancia encarece mucho el viaje. Y esto ya está ocurriendo. (
Según cifras de NTTO (Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos), los estadounidenses gastaron casi 23.100 millones de dólares viajando al extranjero en enero de 2026, un 7% más interanual; más de 22.800 millones en febrero, un 5% más; y más de 22.300 millones en marzo, un 3% más. Es decir, sigue habiendo crecimiento, pero la tasa se va moderando mes a mes.
Y lo que más preocupa está en que el gasto sube menos por volumen que por precios. En marzo de 2026, las salidas aéreas de ciudadanos estadounidenses hacia países extranjeros fueron de 6,4 millones, un 2,1% menos que en marzo de 2025, aunque todavía un 19,4% por encima de marzo de 2019. Pero la tendencia ya es a la baja.
¿Cuál es el comportamiento de Europa?
Pero, ¿se está repitiendo este comportamiento en otras partes del mundo? Según los expertos y datos consultados durante este evento, no al mismo nivel, pero sí detectan un gran endeudamiento en países que tradicionalmente pagaban sus vacaciones sin solicitar préstamos.
En Europa se sigue viajando, pero mirando más el bolsillo. El ajuste de demanda parece más ligado al precio del viaje y a la inflación acumulada, y no tanto a un problema tan marcado de deuda de los hogares, tarjetas de crédito o préstamos estudiantiles.
El consumidor europeo también está presionado, pero mantiene el viaje como una prioridad de consumo. En 2025, el gasto total en viajes en Europa aumentó un 9,7%, por encima del crecimiento de llegadas, pero la Comisión Europea pone un matiz fundamental: el 82% de los europeos viajarán entre abril y septiembre de 2026 (un 5% más), pero gastando menos de 1.500 euros, 9 puntos porcentuales menos que en 2025.
Con estos datos encima de la mesa, las empresas consultadas por Ladevi son tajantes: todas ven el elefante, pero pocas lo señalan por miedo a ser devorados. Y en Estados Unidos hay algunos directivos que empiezan a señalar.
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