Las olas de calor empiezan a introducir un nuevo factor de riesgo para la competitividad turística del Mediterráneo, como consecuencia del cambio climático. Esta es una de las principales conclusiones del análisis elaborado por The Data Appeal Company, de Almaviva Group, a través de la consultora Mabrian. (Así influye el cambio climático en la forma en la que viajamos)
El impacto turístico de las olas de calor y el cambio climático en Europa, en cifras
Francia muestra el mayor deterioro de la percepción climática en 2026, mientras España conserva una valoración elevada pese a las elevadas temperaturas.
Europa vive con preocupación el cambio climático: las temperaturas elevadas cambian la percepción turística de destinos como España, Francia o Italia, según Mabrian.
En pocas palabras
- Francia: Muestra el mayor deterioro en percepción climática, con un índice de 77,2 puntos entre mayo y julio de 2026.
- España y Portugal: Conservan valoración elevada pese a las temperaturas extremas, aunque España registra descensos coyunturales y Portugal es el destino más resistente.
- Viajeros: Los turistas franceses son los más sensibles al calor, mientras que los estadounidenses mantienen una percepción estable.
¿Cuáles son los destinos más afectados por la crisis climática?
Después de varios veranos caracterizados por episodios cada vez más intensos, la percepción del clima continúa siendo favorable en España, Portugal, Italia y Grecia, pero los datos de 2026 muestran las primeras señales de desgaste cuando las temperaturas extremas aparecen antes de tiempo, se prolongan durante semanas o se repiten dentro de una misma temporada.
Francia es, por ahora, el caso donde este efecto resulta más evidente. El estudio sigue desde 2023 el Índice de Percepción de Clima (PCI) durante los meses de mayo a septiembre en España, Portugal, Francia, Italia y Grecia y cruza su evolución con los periodos de ola de calor reconocidos oficialmente en cada país.
También diferencia el comportamiento del conjunto de viajeros y de mercados como Reino Unido, Estados Unidos, España y Francia.
Los viajeros están decidiendo no ir a Francia por el calor
Francia concentra la principal señal de alarma. Entre mayo y julio de este año alcanzó un PCI medio de solo 77,2 puntos, frente a los 93,5 de Portugal, 91,6 de Italia, 90,4 de España y 89,9 de Grecia.
El informe atribuye esta brecha a la reiteración de episodios de calor anormalmente tempranos y persistentes, que estarían empezando a transformar una reacción puntual de los visitantes en un problema más amplio para la imagen climática del destino. (Crisis climática, el desafío silencioso para Latinoamérica)
España ofrece una fotografía diferente. Aunque figura entre los mercados donde el viajero reacciona con mayor intensidad cuando suben excepcionalmente las temperaturas, los descensos del PCI han sido hasta ahora principalmente coyunturales.
En Italia, sin embargo, empieza a aparecer un posible efecto acumulativo. El país había cerrado el verano de 2025 con una valoración alta, de 92,2 puntos, pero entre mayo y julio de 2026 el PCI se situó 0,9 puntos por debajo del mismo periodo del ejercicio anterior.
España, Portugal y Grecia mitigan el coste turístico por el calor, según Mabrian
Las reacciones inmediatas son menos abruptas que en España o Grecia, aunque la sucesión de temperaturas elevadas durante periodos prolongados comienza a trasladarse a la valoración global que los turistas hacen del verano italiano.
Portugal es el destino más resistente de los cinco estudiados. Su PCI medio alcanza los 91,1 puntos en el conjunto de temporadas y presenta una estabilidad superior a la de sus competidores mediterráneos. Incluso una caída extraordinaria de 33,5 puntos durante una ola de calor en septiembre de 2025 se corrigió en apenas una semana.
Grecia, por su parte, mantiene una media de 89,2 puntos y una percepción generalmente positiva, aunque los resultados de junio y julio de 2026 han sido más débiles que en ejercicios precedentes.
¿Cuáles son los viajeros que mejor toleran el calor, según Mabrian?
Las diferencias no se limitan a los destinos. El origen del turista condiciona claramente su tolerancia al calor. Los franceses son los viajeros que reaccionan de manera más negativa y persistente, mientras que los mercados domésticos de España y Francia también muestran mayor sensibilidad que los visitantes internacionales.
Los británicos experimentan descensos acusados durante las olas de calor, aunque recuperan rápidamente su valoración una vez normalizadas las temperaturas. En el extremo contrario se sitúan los estadounidenses, cuya percepción permanece comparativamente estable incluso durante episodios de calor intenso.
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