Dubái, emblema del turismo de lujo a nivel global, no está pasando su mejor momento. En 2025, el emirato recibió a 19,6 millones de visitantes, un 5% más que el año anterior. Todo apuntaba a que la curva de crecimiento iba a continuar en alza, pero no es así. (Lapidarias previsiones para la ocupación hotelera de Dubái)
Dubái: ¿el boom del turismo pierde velocidad?
Dubái bajo presión: por motivos geopolíticos y económicos la estrella de turismo del Golfo enfrenta una significativa caída de visitantes.
El inconfundible skyline de Dubái, la estrella turística del Golfo Pérsico.
En pocas palabras
- Dubái bajo presión: El emirato, estrella del turismo de lujo, enfrenta una caída de visitantes, con arribos disminuidos entre -5% a -12%.
- Economía y precios: El encarecimiento de la vida y los alquileres altos, sumado a la incertidumbre regional, impactan negativamente el turismo.
- Turismo sensible: El destino se vuelve más sensible al precio y a la incertidumbre, llevando al turista a comparar y decidir en función de estos factores.
En los últimos meses la ciudad ha comenzado a experimentar una disminución en las llegadas por, fundamentalmente, la incertidumbre provocada por el conflicto bélico en Medio Oriente.
Hoteles, operadores turísticos y comercios ligados al ocio reportan una significativa caída en las reservas. En porcentajes, se habla de una disminución en los arribos entre -5% a -12% con relación al mismo período del año anterior, mientras que la “booking window”, exhibe niveles de -10% a -20% en comparación con temporadas anteriores.
También se ha reducido la “compra temprana”, o sea reservas con mucha anticipación. Aquí la ventana se desploma hasta -25%.
La economía, otro factor desencadenante
Pero el impacto geopolítico no es el único drama que afecta a la economía dubaití. La historia también es estructural y se viene gestando en silencio desde hace varios años desde el corazón mismo del emirato.
Desde finales de los años 2010, la llegada de grandes fortunas disparó el costo de la vida local, asfixiando los valores del “día a día” de los residentes.
El abogado Habib Al Mulla, una de las figuras legales más influyentes de los Emiratos Árabes Unidos, confesó a una prestigiosa revista financiera que los desorbitados alquileres y matrículas de los colegios estaban obligando a los expatriados (que superan en cantidad a los habitantes nacionales) a marcharse.
Dubái, un destino que pierde brillo
Al Mulla no se contentó con definir a esos valores como “ridículamente altos”, sino que fue más allá: “Será difícilmente hacerlos volver”, dijo.
Una frase demoledora lanzada por alguien que pertenece a las entrañas mismas del poder y que subraya que a Dubái no le basta con atraer a millonarios, porque esa es sólo una clase, sino que necesita mantener a su clase media.
De hecho, la principal queja del mercado turístico pasa por el encarecimiento del costo final de un viaje, no solo el vuelo, que se ha vuelto menos atractivo a pesar de que el enclave se autoconsidera “para todos los bolsillos”.
La reflexión final es clara: Dubái no está “dejando de ser un destino atractivo”, pero sí está entrando en un período donde el turismo se vuelve más sensible al precio y a la incertidumbre regional.
Si los costos se vuelven menos favorables y el conflicto domina el ciclo informativo, el turista compara y decide. Punto.
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